
La nube soberana deja de ser marketing: Europa dibuja la línea legal
La “nube soberana” se ha convertido en una de las etiquetas más repetidas del sector tecnológico. Microsoft, AWS y Google han reforzado en los últimos meses sus propuestas europeas con mensajes sobre residencia de datos, operación local, controles reforzados, cifrado, regiones aisladas y cumplimiento regulatorio. El problema es que la palabra “soberana” se está usando para describir realidades muy distintas. La cuestión de fondo ya no es solo dónde está el centro de datos. Un servidor en Frankfurt, París, Madrid o Ámsterdam puede mejorar la latencia, facilitar el cumplimiento del RGPD y reducir transferencias internacionales, pero no resuelve por sí solo la pregunta central: bajo qué jurisdicción opera el proveedor que controla la infraestructura, el plano de administración, el soporte,




