BlackRock pone el foco en un “superciclo” de infraestructuras: la IA también se construye con hormigón y cobre
La idea de que la próxima década estará marcada por la Inteligencia Artificial suele contarse en clave de software, modelos y servicios digitales. Pero un análisis que circula en redes y que atribuye a BlackRock una tesis central apunta justo en la dirección contraria: el verdadero motor no sería una única tecnología, sino una ola de inversión multitrillonaria en infraestructuras que reescribe, por puro peso físico, el ciclo económico. En ese planteamiento, tres fuerzas estarían empujando al mismo tiempo: urbanización masiva, reordenación del comercio global y explosión de la demanda energética ligada a la IA. No como fenómenos aislados, sino como una convergencia que obliga a construir a la vez lo viejo que se cae y lo nuevo que aún
