Etiqueta: DOGE

Rumor de subidas de precio en fuentes de alimentación y disipadores: la cadena de suministro avisa de un +6 % a +10 %

Un mensaje interno que circula en canales de distribución en China ha encendido las alarmas en la comunidad de hardware: las fuentes de alimentación (PSU) y los disipadores/“coolers” de CPU podrían ser los próximos componentes del PC en encarecerse, con incrementos estimados de entre un 6 % y un 10 % en el caso de las PSU, y entre un 6 % y un 8 % para los sistemas de refrigeración. La clave, según la comunicación, no sería una moda pasajera ni un “capricho” del mercado, sino algo mucho más prosaico: la subida de costes en materias primas. El texto menciona explícitamente metales como cobre, plata y estaño, tres ingredientes que, con distinta intensidad, están presentes en buena parte del

Meta ata más de 6,6 GW de energía nuclear para alimentar su expansión de centros de datos de IA

La carrera por la Inteligencia Artificial ya no se mide solo en GPUs, modelos y tokens. Cada vez más, se mide en algo mucho más terrenal: electricidad firme, disponible las 24 horas y a gran escala. En ese tablero, Meta (la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp) acaba de mover ficha con acuerdos que, en conjunto, superan los 6,6 gigavatios (GW) de suministro nuclear para futuros centros de datos orientados a IA. Para hacerse una idea del tamaño del número: un gigavatio puede abastecer del orden de cientos de miles de hogares, por lo que el volumen total equivale, aproximadamente, al consumo eléctrico de unos 5 millones de viviendas. No es una comparación perfecta —un centro de datos exige una

Palo Alto Networks alerta sobre los riesgos de seguridad asociados al uso de herramientas de vibe coding basadas en IA

En los últimos años, la programación asistida por inteligencia artificial, conocida como vibe coding, se ha afianzado como una práctica habitual dentro del desarrollo de software. De acuerdo con el State of Cloud Security Report 2025 de Palo Alto Networks, el 99 % de las organizaciones ya emplea agentes de IA en sus procesos de desarrollo. No obstante, el último informe de Unit 42, la unidad de inteligencia de amenazas de esta compañía líder en ciberseguridad, advierte de que este enfoque puede conllevar importantes riesgos de seguridad si no se implementa con los controles adecuados. Estas soluciones permiten tanto a desarrolladores profesionales como a citizen developers —usuarios sin formación técnica avanzada en revisión de código o ciberseguridad— crear grandes cantidades

El éxodo del cloud público: por qué algunas empresas vuelven al metal (y cuándo tiene sentido)

Durante la última década, el cloud público —con AWS, Google Cloud y Azure como referentes— se ha vendido como el camino natural para escalar: pago por uso, catálogo casi infinito de servicios y una promesa implícita de simplicidad. Pero en paralelo está creciendo otra conversación, mucho menos publicitada: empresas que, tras madurar, están replanteándose la factura y la complejidad acumulada y optan por “repatriar” parte de su infraestructura. No es una moda homogénea ni un rechazo total al cloud. Es más bien un ajuste de estrategia: cuando los workloads se estabilizan, el coste real deja de ser un detalle y el control operativo pasa a tener valor económico. Basecamp/37signals: de 3,2 millones en cloud a 840.000 al año “todo incluido”

El “culto a Kubernetes”: cuando el YAML se convierte en religión (y la herejía es pensar en simple)

Durante años, elegir una tecnología fue una decisión de ingeniería: costes, riesgos, habilidades del equipo y necesidades reales. Pero en parte del sector del software, Kubernetes ha pasado de ser una herramienta —potente, sí— a convertirse en un símbolo de estatus. En algunas entrevistas técnicas, en propuestas comerciales y hasta en conversaciones de pasillo, la pregunta parece obligatoria: “¿Usáis Kubernetes?”. Y, con demasiada frecuencia, la respuesta se interpreta como certificado de madurez o de obsolescencia. Esa es la crítica de fondo que ha vuelto a circular con fuerza en comunidades técnicas a raíz de una larga reflexión publicada en LinkedIn por un profesional del ámbito cloud. Su tesis es provocadora, pero reconocible para cualquiera que haya trabajado en infraestructuras modernas:

Flexera acelera su apuesta por FinOps con dos compras: ProsperOps y Chaos Genius, foco en automatización “agéntica” y control de costes de IA

Flexera ha arrancado 2026 con un movimiento doble que retrata por dónde se está desplazando el mercado del control del gasto tecnológico: menos cuadros de mando y más automatización ejecutable. La compañía, especializada en inteligencia sobre gasto y riesgo tecnológico, anunció el 6 de enero de 2026 la adquisición de ProsperOps y Chaos Genius para ampliar su oferta de FinOps con capacidades de optimización de costes habilitadas por Inteligencia Artificial y, en el caso de Chaos Genius, con un enfoque explícitamente agéntico. En términos sencillos, Flexera busca cubrir un problema que se ha vuelto estructural en muchas organizaciones: el gasto en cloud, datos e IA crece más rápido que la capacidad de gobernarlo. Y, cuando los costes se disparan, no

Rumor de subidas de precio en fuentes de alimentación y disipadores: la cadena de suministro avisa de un +6 % a +10 %

Un mensaje interno que circula en canales de distribución en China ha encendido las alarmas en la comunidad de hardware: las fuentes de alimentación (PSU) y los disipadores/“coolers” de CPU podrían ser los próximos componentes del PC en encarecerse, con incrementos estimados de entre un 6 % y un 10 % en el caso de las PSU, y entre un 6 % y un 8 % para los sistemas de refrigeración. La clave, según la comunicación, no sería una moda pasajera ni un “capricho” del mercado, sino algo mucho más prosaico: la subida de costes en materias primas. El texto menciona explícitamente metales como cobre, plata y estaño, tres ingredientes que, con distinta intensidad, están presentes en buena parte del

Meta ata más de 6,6 GW de energía nuclear para alimentar su expansión de centros de datos de IA

La carrera por la Inteligencia Artificial ya no se mide solo en GPUs, modelos y tokens. Cada vez más, se mide en algo mucho más terrenal: electricidad firme, disponible las 24 horas y a gran escala. En ese tablero, Meta (la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp) acaba de mover ficha con acuerdos que, en conjunto, superan los 6,6 gigavatios (GW) de suministro nuclear para futuros centros de datos orientados a IA. Para hacerse una idea del tamaño del número: un gigavatio puede abastecer del orden de cientos de miles de hogares, por lo que el volumen total equivale, aproximadamente, al consumo eléctrico de unos 5 millones de viviendas. No es una comparación perfecta —un centro de datos exige una

Palo Alto Networks alerta sobre los riesgos de seguridad asociados al uso de herramientas de vibe coding basadas en IA

En los últimos años, la programación asistida por inteligencia artificial, conocida como vibe coding, se ha afianzado como una práctica habitual dentro del desarrollo de software. De acuerdo con el State of Cloud Security Report 2025 de Palo Alto Networks, el 99 % de las organizaciones ya emplea agentes de IA en sus procesos de desarrollo. No obstante, el último informe de Unit 42, la unidad de inteligencia de amenazas de esta compañía líder en ciberseguridad, advierte de que este enfoque puede conllevar importantes riesgos de seguridad si no se implementa con los controles adecuados. Estas soluciones permiten tanto a desarrolladores profesionales como a citizen developers —usuarios sin formación técnica avanzada en revisión de código o ciberseguridad— crear grandes cantidades

El éxodo del cloud público: por qué algunas empresas vuelven al metal (y cuándo tiene sentido)

Durante la última década, el cloud público —con AWS, Google Cloud y Azure como referentes— se ha vendido como el camino natural para escalar: pago por uso, catálogo casi infinito de servicios y una promesa implícita de simplicidad. Pero en paralelo está creciendo otra conversación, mucho menos publicitada: empresas que, tras madurar, están replanteándose la factura y la complejidad acumulada y optan por “repatriar” parte de su infraestructura. No es una moda homogénea ni un rechazo total al cloud. Es más bien un ajuste de estrategia: cuando los workloads se estabilizan, el coste real deja de ser un detalle y el control operativo pasa a tener valor económico. Basecamp/37signals: de 3,2 millones en cloud a 840.000 al año “todo incluido”

El “culto a Kubernetes”: cuando el YAML se convierte en religión (y la herejía es pensar en simple)

Durante años, elegir una tecnología fue una decisión de ingeniería: costes, riesgos, habilidades del equipo y necesidades reales. Pero en parte del sector del software, Kubernetes ha pasado de ser una herramienta —potente, sí— a convertirse en un símbolo de estatus. En algunas entrevistas técnicas, en propuestas comerciales y hasta en conversaciones de pasillo, la pregunta parece obligatoria: “¿Usáis Kubernetes?”. Y, con demasiada frecuencia, la respuesta se interpreta como certificado de madurez o de obsolescencia. Esa es la crítica de fondo que ha vuelto a circular con fuerza en comunidades técnicas a raíz de una larga reflexión publicada en LinkedIn por un profesional del ámbito cloud. Su tesis es provocadora, pero reconocible para cualquiera que haya trabajado en infraestructuras modernas:

Flexera acelera su apuesta por FinOps con dos compras: ProsperOps y Chaos Genius, foco en automatización “agéntica” y control de costes de IA

Flexera ha arrancado 2026 con un movimiento doble que retrata por dónde se está desplazando el mercado del control del gasto tecnológico: menos cuadros de mando y más automatización ejecutable. La compañía, especializada en inteligencia sobre gasto y riesgo tecnológico, anunció el 6 de enero de 2026 la adquisición de ProsperOps y Chaos Genius para ampliar su oferta de FinOps con capacidades de optimización de costes habilitadas por Inteligencia Artificial y, en el caso de Chaos Genius, con un enfoque explícitamente agéntico. En términos sencillos, Flexera busca cubrir un problema que se ha vuelto estructural en muchas organizaciones: el gasto en cloud, datos e IA crece más rápido que la capacidad de gobernarlo. Y, cuando los costes se disparan, no

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