
La factura oculta de la IA: el cómputo ya compite con los salarios
La inteligencia artificial se ha vendido durante meses como una palanca para reducir costes, automatizar tareas y hacer más productivos a los equipos. La realidad que empieza a emerger dentro de algunas compañías tecnológicas es más incómoda: usar IA avanzada también puede salir muy caro. No solo por las suscripciones a modelos, sino por la computación, los tokens, la memoria, los centros de datos y toda la infraestructura necesaria para sostener agentes, copilotos y cargas de inferencia a gran escala. La frase que mejor resume este cambio la pronunció Bryan Catanzaro, vicepresidente de aprendizaje profundo aplicado de NVIDIA, en declaraciones recogidas por Axios: “Para mi equipo, el coste de cómputo está muy por encima del coste de los empleados”. El




