La “cadena Optimus” de Tesla mira a EE. UU., pero sigue atada a los proveedores chinos
Tesla quiere convertir a Optimus en el gran giro estratégico de la compañía: un robot humanoide capaz de trabajar en fábricas, realizar tareas repetitivas y, con el tiempo, entrar en hogares y entornos profesionales. Elon Musk ha insistido en trasladar la producción y el ensamblaje final a Estados Unidos, en línea con la idea de “reindustrializar” la fabricación avanzada. Sin embargo, la realidad de la robótica moderna es menos patriótica y mucho más práctica: el músculo de componentes, subensambles y materiales críticos sigue concentrado en China. Es lo que algunos analistas ya describen como una “Optimus chain”: una red de suministros que, incluso si el robot termina montándose en suelo estadounidense, depende de un ecosistema asiático maduro para las piezas
