Europa acelera la fiebre de los centros de datos: diciembre de 2.025 deja un mapa de megaproyectos
Europa cerró 2.025 con una fotografía cada vez más nítida: la demanda de computación (impulsada por la nube y, sobre todo, por la Inteligencia Artificial) ya no se mide solo en racks, sino en megavatios, permisos y acceso a red eléctrica. Los anuncios y proyectos que tomaron protagonismo en diciembre consolidan una tendencia que atraviesa el continente: los grandes campus se multiplican, las alianzas internacionales se vuelven norma y las decisiones regulatorias sobre energía empiezan a marcar el ritmo de todo lo demás. Uno de los movimientos más simbólicos llegó desde Irlanda. El país, convertido en un polo europeo de infraestructura digital durante la última década, ha vivido en los últimos años un endurecimiento de facto para nuevas conexiones de