Snapshots vs backups en máquinas virtuales: el error silencioso que puede tumbar una empresa

En la mayoría de departamentos de sistemas se repite la misma escena antes de una actualización delicada: alguien crea un snapshot de la máquina virtual “por si acaso” y continúa trabajando con la sensación de estar protegido. Meses después, cuando un datastore falla o un host se queda inservible, llega la realidad: aquella instantánea no era un backup y la organización descubre que no tiene una copia de seguridad fiable.

En plena era de la virtualización masiva, entender la diferencia entre snapshot y backup sigue siendo una asignatura pendiente. Y no es un matiz técnico menor: de esa distinción depende, en muchos casos, la continuidad del negocio.


Qué es realmente un snapshot en una máquina virtual

Un snapshot es una fotografía del estado de la máquina virtual en un momento concreto. Captura:

  • El contenido de sus discos virtuales.
  • La configuración de hardware y parámetros de la VM.
  • Y, si así se configura, el estado de memoria y CPU.

Desde el punto de vista del hipervisor (VMware, Proxmox, Hyper-V, KVM, etc.), el disco original pasa a estar en modo solo lectura y los cambios se escriben en uno o varios ficheros “delta”. Volver al snapshot consiste, básicamente, en descartar esos cambios y regresar exactamente al punto de partida.

Por eso el snapshot se ha convertido en la herramienta perfecta para:

  • Probar actualizaciones de sistema operativo o de aplicaciones críticas.
  • Cambiar parámetros de red o de un servicio delicado.
  • Aplicar parches que podrían romper compatibilidades.

Sin embargo, esa comodidad tiene letra pequeña.

Las limitaciones que muchos administradores siguen ignorando

Aunque visualmente aparezcan como “puntos de restauración” en la consola del hipervisor, los snapshots no son copias independientes. Si el datastore donde viven esos ficheros se corrompe, si el host se pierde o si se borra el disco base, el snapshot desaparece con él.

Además:

  • Encadenar varios snapshots penaliza el rendimiento del almacenamiento: cada lectura y escritura debe atravesar más capas.
  • El consumo de espacio crece con el tiempo; una VM olvidada con snapshots antiguos puede llenar un datastore entero.
  • Los fabricantes insisten en que son mecanismos temporales, pensados para horas o unos pocos días, nunca para sustituir a los backups.

Dicho de otro modo: el snapshot es una herramienta operativa, muy útil para ir “con red de seguridad” durante un cambio, pero peligrosa si se convierte en la única estrategia de protección.


Qué es un backup de máquina virtual y por qué es la verdadera póliza de seguro

Frente a esa instantánea dependiente del mismo entorno, un backup es una copia consistente e independiente de los datos o de la VM completa, almacenada fuera del ciclo de vida inmediato de la máquina.

Puede realizarse de distintas formas:

  • A nivel de fichero, desde dentro del sistema operativo invitado.
  • A nivel de imagen, copiando los discos virtuales y la configuración de la VM.
  • Con soluciones específicas de backup de virtualización que se integran con el hipervisor.

La clave es dónde y cómo se guarda:

  • En otra cabina o servidor distinto.
  • En un segundo centro de datos o proveedor de housing.
  • En un servicio de almacenamiento externo o en la nube.

Y, sobre todo, con una política de retención e histórico (copias diarias, semanales, mensuales) y, cada vez más, con opciones de inmutabilidad para resistir ataques de ransomware.

Para qué sirve realmente un backup

Su objetivo no es solo poder “volver atrás”, sino garantizar la continuidad del negocio ante incidentes como:

  • Borrados accidentales de datos.
  • Corrupciones de sistema de ficheros o bases de datos.
  • Errores humanos graves en configuración.
  • Fallos de hardware del host o del almacenamiento.
  • Ataques de ransomware que cifran toda la infraestructura.
  • Desastres físicos en el CPD.

A diferencia del snapshot, el backup permite restaurar una VM incluso en otro host, otro clúster o incluso otro proveedor, aunque el entorno original haya quedado inutilizable.


Casos de uso: cuándo tiene sentido cada uno

En la práctica, snapshots y backups no compiten; se complementan, siempre que cada uno se use donde corresponde.

Cuándo usar snapshots

  • Antes de actualizar el kernel o el sistema operativo de una VM crítica.
  • Al desplegar una nueva versión de una aplicación de negocio.
  • Al realizar cambios de red o firewall dentro de la máquina que podrían cortar servicios.

Buenas prácticas recomendadas:

  • Mantener el snapshot solo unas horas o, como mucho, un par de días.
  • Documentar quién lo creó, cuándo y con qué objetivo.
  • Eliminarlo en cuanto se confirme que el cambio es estable.

Cuándo usar backups

  • Cuando la organización debe cumplir políticas de continuidad de negocio o marcos como ISO 27001, ENS, PCI-DSS o RGPD.
  • En entornos con múltiples clientes o departamentos donde una pérdida de datos podría tener impacto económico o legal.
  • En servicios clave: bases de datos, ERP, CRM, correo corporativo, ficheros compartidos, etc.

Buenas prácticas mínimas:

  • Definir una estrategia de retención clara (por ejemplo, 7 copias diarias, 4 semanales y 12 mensuales).
  • Mantener al menos una copia fuera del host y del clúster principal, preferiblemente en otra ubicación física.
  • Probar restauraciones de forma periódica: no existe backup hasta que se ha verificado el restore.

La regla de oro para cualquier administrador: snapshot no es backup

Hay una forma sencilla de saber si una organización está realmente protegida:

  • Si la supuesta “copia” depende del mismo almacenamiento y del mismo hipervisor, no es un backup.
  • Si la empresa puede perder por completo el host o el datastore y aun así restaurar la VM desde otro lugar, eso sí es un backup.

Los snapshots permiten trabajar más rápido y con menos miedo al cambio, pero solo una política de copias de seguridad bien diseñada garantiza protección real y continuidad del negocio. En un mundo donde casi todo está virtualizado, seguir confiando únicamente en snapshots es jugar con fuego.


Preguntas frecuentes sobre snapshots y backups en máquinas virtuales

¿Cuánto tiempo es seguro mantener un snapshot activo en producción?
La mayoría de fabricantes recomiendan que los snapshots se usen solo de forma temporal: desde unas horas hasta pocos días. Mantenerlos semanas o meses aumenta el riesgo de degradación de rendimiento y de corrupción si algo falla durante una consolidación.

¿Puedo considerar un snapshot como parte de mi estrategia de copia de seguridad?
Puede servir como medida adicional durante una ventana de cambio, pero nunca debe ser el único mecanismo de protección. Un plan de backup serio requiere copias independientes, almacenadas en otro sistema y con retención definida.

¿Cada cuánto debería hacer backups de mis máquinas virtuales?
Depende del nivel de criticidad y del RPO (objetivo de punto de recuperación) de cada servicio. En muchos entornos se realizan copias diarias de la mayoría de VMs y copias más frecuentes (cada pocas horas) de bases de datos o aplicaciones especialmente sensibles.

¿Cómo sé si mis backups de máquinas virtuales son realmente recuperables?
La única forma fiable es realizar pruebas de restauración periódicas: recuperar VMs en un entorno aislado, verificar que arrancan correctamente y que las aplicaciones funcionan como se espera. Sin esos test, el riesgo de descubrir un fallo de backup en plena crisis sigue siendo muy alto.

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