Seagate pone en producción su plataforma Mozaic 4+ con discos de hasta 44 TB: HAMR entra en fase “hiperescala” y apunta a los 100 TB

El almacenamiento masivo vuelve a colarse en la conversación sobre Inteligencia Artificial, y esta vez no lo hace con promesas de laboratorio. Seagate ha anunciado que su nueva plataforma Mozaic 4+, basada en HAMR (Heat-Assisted Magnetic Recording), ya está cualificada y en producción con dos grandes proveedores de nube hiperescalares, y que sus discos de alta capacidad se envían en volumen para despliegues a escala industrial. El hito no es menor: Seagate presenta Mozaic 4+ como la única plataforma HAMR desplegada “a escala” en entornos de nube, con un objetivo claro: aumentar capacidad por rack sin ampliar huella física ni disparar el consumo eléctrico.

La cifra que llama la atención es directa: hasta 44 TB por unidad. Pero el mensaje real es estratégico. Con la explosión de datos asociada a modelos de IA —entrenamiento, ajuste fino, inferencia, archivado de datasets y contenido multimodal—, los centros de datos se enfrentan a una ecuación incómoda: la computación crece, sí, pero el dato también. Y el dato, antes o después, hay que conservarlo, reactivarlo y moverlo. Los discos duros siguen siendo el formato más eficiente económicamente para almacenamiento a gran escala, y Seagate quiere que su salto de densidad sea el que marque la siguiente etapa.

Qué cambia con Mozaic 4+: más densidad sin “romper” el diseño del rack

Mozaic es una plataforma de ingeniería, no solo un modelo de disco. En su versión 4+, Seagate habla de más de 4 TB por plato (“4+ TB per-disk” en el sentido de densidad por disco/plato) y de la capacidad de llegar a 44 TB manteniendo una arquitectura de 10 discos (platos) en el formato empresarial de 3,5”. Parte del atractivo para los hiperescalares es precisamente ese: subir capacidad sin introducir cambios disruptivos en cómo se diseñan y operan flotas enteras de almacenamiento.

En medios técnicos se apunta además a que estos discos se orientan a despliegues “nearline” y cloud, con parámetros típicos de este segmento (como 7.200 rpm y tasas sostenidas alrededor de los 300 MB/s, según pruebas y estimaciones divulgadas en el sector). El matiz aquí es importante para quienes administran sistemas: no se está vendiendo como un “disco más rápido”, sino como un disco más denso que mejora métricas críticas de centro de datos: capacidad por rack, watts por terabyte y coste por exabyte desplegado.

HAMR explicado sin marketing: el láser como palanca para escribir bits más pequeños

HAMR lleva años en el radar de la industria, pero no terminaba de “cruzar el río” hacia producción masiva. La idea, simplificada, consiste en calentar de forma extremadamente localizada el material magnético del plato justo en el instante de escritura. Ese calentamiento temporal facilita grabar bits más pequeños y estables, aumentando la densidad sin comprometer la retención. Lo difícil, históricamente, ha sido llevar ese proceso a gran volumen con fiabilidad, control térmico y costes asumibles.

En su anuncio, Seagate insiste en un elemento diferencial: la integración vertical de fotónica, es decir, su capacidad para diseñar y fabricar internamente la tecnología láser y los componentes nanofotónicos necesarios para HAMR. La tesis es clara: controlar esa parte crítica reduce riesgos de cadena de suministro, mejora yields y acelera cualificaciones con clientes.

El argumento que convence a un operador: eficiencia de infraestructura por exabyte

Más allá del “disco más grande”, Seagate quiere que se mire el resultado sistémico. La compañía incluye un ejemplo de referencia: en un despliegue de 1 exabyte, Mozaic 4+ mejoraría la eficiencia de infraestructura en torno a un 47 % frente a despliegues con discos de 30 TB, reduciendo la huella de centro de datos en unos 100 pies² (aprox. 9,3 m²) y recortando consumo anual en torno a 0,8 millones de kWh. Si se extrapola a flotas gigantes, el impacto no es anecdótico: menos racks, menos energía, menos refrigeración y menos complejidad operativa por terabyte almacenado.

Este tipo de métricas encajan con el nuevo orden de prioridades: el centro de datos ya no se optimiza solo por coste de hardware, sino por límites físicos (potencia disponible, densidad térmica, espacio) y por un coste total de propiedad que se ha vuelto muy sensible a cada vatio.

Una hoja de ruta ambiciosa: de 44 TB a 100 TB sin cambiar “la filosofía”

Mozaic 4+ es el paso actual, pero Seagate ya proyecta la siguiente curva: pasar de más de 4 TB por plato hacia un futuro de 10 TB por plato, lo que permitiría llegar a discos de hasta 100 TB. La promesa, según la compañía, es que cada generación de plataforma mantiene continuidad: mejoras incrementales de densidad sin obligar a rediseñar toda la arquitectura del sistema.

Para el sector, esta hoja de ruta tiene un subtexto: el crecimiento de datos no se va a frenar por el auge de la IA; al contrario. Y aunque parte de la atención se la lleven los SSD en capas calientes, el almacenamiento “frío” y el nearline siguen siendo el gran depósito de la economía digital. HAMR, si consolida su despliegue a escala, se convierte en una tecnología de infraestructura, no en una curiosidad.

Qué significa esto para equipos de sistemas y arquitectura

Para administradores y arquitectos de infraestructura, el anuncio no se traduce en “comprar ya discos de 44 TB” (estos envíos iniciales se enfocan a hiperescalares), sino en preparar el terreno:

  • Planificación de densidad: más TB por unidad cambia el balance entre capacidad, número de spindles y rendimiento agregado por rack.
  • Estrategias de reconstrucción y resiliencia: a más capacidad por disco, más atención a ventanas de rebuild y políticas de protección (erasure coding, replicas, niveles de tolerancia).
  • Economía de retención de datos: si el coste por TB baja, la tentación de “guardar más” crece, y con ello la necesidad de gobernanza (qué se guarda, cuánto tiempo y con qué política de rehidratación).

En resumen: el valor no es solo almacenar más barato, sino almacenar más sin multiplicar la infraestructura. Y esa es una diferencia importante en 2026.


Tabla resumen: Mozaic 4+ en cifras y mensajes clave

Punto claveQué anuncia SeagatePor qué importa en centros de datos
Tecnología baseHAMR (grabación asistida por calor)Aumenta densidad sin cambiar factor de forma
Capacidad máxima anunciadaHasta 44 TB por discoMejora capacidad por rack y reduce footprint
Estado del productoCualificado y en producción con 2 hiperescalaresSeñal de madurez industrial, no piloto
Eficiencia (ejemplo)+47 % en despliegue de 1 EB vs 30 TB; ~0,8 M kWh menos/añoImpacto directo en TCO y límites energéticos
Hoja de rutaDe 4+ TB por plato hacia 10 TB por plato; hasta 100 TB por discoPlanificación a largo plazo para flotas

Preguntas frecuentes

¿Qué es HAMR y por qué ahora se considera “listo” para hiperescala?
HAMR usa un calentamiento local (láser) al escribir para aumentar densidad. Seagate afirma que Mozaic 4+ ya está cualificado y en producción con dos hiperescalares, lo que sugiere validación a escala industrial.

¿Los discos de 44 TB reemplazan a los SSD en centros de datos de IA?
No. El SSD domina capas de baja latencia. Estos discos apuntan a almacenamiento masivo (nearline, datasets, históricos, archivado) donde el coste por TB y la densidad mandan.

¿Qué riesgos operativos trae subir tanto la capacidad por disco?
Principalmente, reconstrucciones más largas y mayor impacto si falla una unidad grande. Por eso suelen acompañarse de estrategias de resiliencia (códigos de borrado, replicas, políticas de rebuild y telemetría).

¿Cuándo se verán estos discos fuera de hiperescalares?
Seagate indica envíos en volumen a dos hiperescalares y “mayor disponibilidad” a medida que escale producción. La llegada a mercados más amplios suele ser progresiva y depende de cualificaciones adicionales.

vía: seagate

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