Sateliot busca 100 millones para acelerar su constelación 5G desde el espacio

Sateliot ha abierto una ronda Serie C de 100 millones de euros con la que quiere financiar el siguiente salto de su constelación de satélites 5G y reforzar su posición en un mercado donde Europa intenta ganar autonomía tecnológica en conectividad espacial. La operación se presentó el 8 de abril en Barcelona, durante una visita del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, y llega en un momento clave para la compañía: ya ha puesto en órbita seis satélites, prevé lanzar otros cinco en 2026 y asegura contar con 270 millones de euros en precontratos, más de 400 clientes en 60 países y acuerdos con grandes operadores.

La ronda, planteada principalmente como ampliación de capital, podría incorporar también una parte de deuda y la empresa espera cerrarla este verano. Sateliot ha explicado que ya ha iniciado el proceso para buscar un inversor líder y que la operación está abierta tanto a nuevos accionistas como a socios actuales. Además, la compañía contempla que hasta el 50 % pueda contar con cofinanciación pública mediante fórmulas de match funding, un detalle que subraya hasta qué punto el proyecto se mueve también en el terreno de la política industrial y la soberanía digital.

El destino del dinero está bastante definido. Sateliot quiere financiar el despliegue de 16 satélites adicionales con los que completar su caso de uso principal en Internet de las Cosas y, al mismo tiempo, actuar como demostrador de su tecnología 5G New Radio con capacidad para voz, vídeo y datos. No es un matiz menor: la empresa nació muy vinculada al IoT masivo desde órbita baja, pero ahora intenta ampliar el relato hacia una infraestructura satelital 5G más ambiciosa, con potencial uso dual en comunicaciones civiles, protección civil y defensa.

Sateliot llega a esta nueva fase con una base financiera ya relevante para una compañía de su tamaño. Desde su fundación ha captado cerca de 100 millones de euros entre capital y financiación, con apoyo de inversores como Indra, Cellnex, Banco Santander, Hyperion, Global Portfolio Investments, Sepides y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, además de un préstamo de 30 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones firmado en diciembre de 2024 para cofinanciar el despliegue inicial de su red de más de 100 satélites LEO.

En esa estructura accionarial, el peso público es especialmente llamativo. La SETT controla un 16,3 % de la compañía y, sumada a la participación del 2,4 % de Sepides, la presencia directa del Estado español alcanza el 18,7 % del capital, según la propia Sateliot. Esa cifra ayuda a entender por qué el Gobierno ha querido respaldar públicamente la operación y presentar a la empresa como un ejemplo de soberanía digital española y europea.

Una ronda para pasar del discurso a la escala

La clave ahora no está tanto en demostrar que la tecnología funciona, sino en escalarla. Sateliot ya no se presenta como una promesa de laboratorio, sino como una empresa que quiere convertirse en “el primer operador 5G desde el espacio a escala global”, en palabras recogidas por la SETT. Para lograrlo necesita algo más que nuevos lanzamientos: necesita densidad de constelación, acuerdos comerciales que se conviertan en ingresos reales y una capacidad industrial sostenida para diseñar, ensamblar, lanzar y operar satélites con una cadencia mucho mayor.

En ese terreno, la empresa ha intentado reforzar credibilidad con varios hitos recientes. En febrero firmó con PLD Space el primer contrato comercial para una misión dedicada del lanzador Miura 5, destinada a poner en órbita dos satélites Tritó. La operación fue presentada por ambas compañías como la primera misión espacial privada plenamente española, cubriendo desde fabricación y lanzamiento hasta operación y comercialización. Ese relato no garantiza por sí solo el éxito de la Serie C, pero sí ayuda a colocar a Sateliot dentro de una narrativa más amplia de cadena espacial nacional.

La compañía también se ha apoyado en su visibilidad internacional. En febrero recibió el premio Dual-Use Technology Award de DIGITALEUROPE, un reconocimiento que la propia empresa y el Ministerio han utilizado para reforzar su posición como actor europeo con potencial estratégico. Aunque un premio no sustituye al mercado, sí contribuye a mejorar el perfil de una empresa que ahora necesita convencer a un lead investor de que puede pasar de proyecto con fuerte apoyo institucional a operador con escala comercial real.

El contexto: Europa busca músculo en conectividad satelital

La ronda de Sateliot llega, además, en un contexto de competencia creciente en conectividad directa desde satélite. Deutsche Telekom acaba de anunciar una alianza con Starlink para ofrecer servicios direct-to-device en diez países europeos a partir de 2028, mientras Telefónica ha comunicado un acuerdo con Satellite Connect Europe para explorar servicios satelitales D2D que complementen sus redes 4G y 5G en España y Alemania. Es decir, el mercado se mueve rápido, y Sateliot ya no compite solo por ser una startup prometedora, sino por ocupar un espacio en una carrera europea donde también están entrando grandes operadores y constelaciones con más músculo financiero.

Ahí está probablemente la gran lectura de esta Serie C. Los 100 millones no son solo una ampliación para crecer un poco más. Son, en realidad, una prueba de madurez. Si Sateliot consigue cerrar la ronda en verano en los términos que busca, habrá demostrado que su proyecto puede atraer capital de escala para una infraestructura crítica. Si no lo logra, quedará más expuesta a una realidad incómoda: que en el nuevo espacio europeo no basta con tener tecnología, apoyo institucional y buenos contratos preliminares; hace falta también convencer a grandes inversores de que la fase industrial y comercial puede sostenerse con velocidad y disciplina financiera.

Lo que está en juego, por tanto, no es solo el crecimiento de una empresa catalana. También está en juego si España puede consolidar una compañía capaz de integrarse en la nueva capa europea de conectividad espacial con tecnología propia, fabricación local y un modelo comercial exportable. En ese sentido, la ronda de Sateliot vale tanto por el dinero que busca como por lo que simboliza: una apuesta para demostrar que la soberanía digital no se construye solo con regulaciones, sino también con infraestructuras que realmente lleguen a operar a escala.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dinero quiere captar Sateliot en esta nueva ronda?
Sateliot ha abierto una Serie C de 100 millones de euros, planteada sobre todo como equity, con la posibilidad de añadir una parte de deuda y con expectativa de cierre este verano.

¿Para qué usará Sateliot los fondos de la Serie C?
La compañía destinará el capital principalmente al despliegue de 16 satélites adicionales y a reforzar su demostrador tecnológico de 5G New Radio con voz, vídeo y datos desde el espacio.

¿Qué participación tiene el Estado español en Sateliot?
Según la propia Sateliot, la SETT posee un 16,3 % y Sepides un 2,4 %, lo que sitúa la participación directa del Estado en el 18,7 % del capital.

¿Qué respaldo comercial tiene ya Sateliot antes de esta ronda?
La empresa asegura contar con 270 millones de euros en precontratos, más de 400 clientes en 60 países y acuerdos con operadores como Telefónica, Deutsche Telekom y VIVO en Brasil, según datos difundidos por la SETT y la propia compañía.

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