Samsung busca blindar su negocio de memoria con Google y Microsoft

Samsung Electronics está explorando un cambio de gran calado en el mercado mundial de la memoria. Según informaciones publicadas por medios económicos surcoreanos, la compañía negocia contratos de suministro a largo plazo con gigantes como Google y Microsoft para asegurar durante varios años la venta de grandes volúmenes de memoria. Samsung no ha confirmado públicamente esos nombres ni los términos concretos, pero sí ha dejado claro que quiere llevar su negocio de chips hacia acuerdos de tres a cinco años con grandes clientes, en plena presión de la demanda derivada de los centros de datos para Inteligencia Artificial.

El movimiento, de cerrarse, sería relevante no solo para Samsung, sino para toda la industria. La memoria ha sido históricamente uno de los segmentos más volátiles del sector tecnológico, con fases de escasez y subidas de precios seguidas de periodos de exceso de oferta y desplomes abruptos. Ahora, el auge de la Inteligencia Artificial está alterando ese patrón. Los grandes operadores cloud y las plataformas de IA necesitan asegurarse acceso estable a DRAM y a memorias más avanzadas, y los fabricantes quieren visibilidad suficiente para ampliar capacidad sin repetir errores del pasado. Micron ya ha confirmado la firma de su primer acuerdo estratégico a cinco años, lo que refuerza la idea de que el sector está entrando en una nueva etapa.

Del ciclo clásico de la memoria al contrato multianual

Durante años, el negocio de la memoria ha funcionado con un equilibrio frágil. Los fabricantes invertían miles de millones en nuevas líneas y ampliaciones, pero la demanda no siempre acompañaba al mismo ritmo. Cuando el mercado se enfriaba, llegaban el exceso de inventario, la presión sobre márgenes y las correcciones de precios. Ese comportamiento cíclico ha sido una de las señas de identidad del sector.

Lo que está ocurriendo ahora es distinto, al menos en apariencia. Samsung defendió en su junta general de accionistas del 18 de marzo que el negocio del chip entra en un “superciclo sin precedentes” impulsado por la inversión en infraestructura de IA. Su vicepresidente y consejero delegado, Jun Young-hyun, explicó que es “extremadamente importante” reducir la incertidumbre a medio y largo plazo y mantener una oferta y demanda sanas en memoria. Por eso, la compañía quiere pasar de los contratos trimestrales o anuales a acuerdos plurianuales de entre tres y cinco años.

Ese planteamiento encaja con la presión que ya se viene observando en precios y suministro. Reuters informó en noviembre de 2025 de que Samsung había subido el precio de determinados chips de memoria entre un 30 % y un 60 % por el empeoramiento de la escasez, en un contexto en el que la carrera por desplegar centros de datos de IA estaba absorbiendo buena parte de la oferta disponible. La propia agencia citaba a analistas que ya hablaban entonces de acuerdos de largo plazo para 2026 e incluso 2027.

Según la información publicada en Corea del Sur, el modelo que hoy se estaría discutiendo con grandes clientes combinaría volúmenes comprometidos durante varios años con precios variables, ligados a mercado dentro de ciertos márgenes. También se estudian fórmulas con prepago o penalizaciones si el cliente no retira la cantidad acordada. Todo ello, no obstante, debe leerse con prudencia: Samsung no ha validado públicamente ni esos mecanismos ni la identidad concreta de los clientes implicados.

Micron ya ha dado el primer paso

Aunque la atención se centre ahora en Samsung, el giro no nace de la nada. Micron confirmó en la presentación de resultados de su segundo trimestre fiscal de 2026 que ha firmado su primer Strategic Customer Agreement a cinco años. La compañía explicó que estos acuerdos son distintos de los antiguos LTAs porque incluyen compromisos más concretos a varios años y aportan más visibilidad y estabilidad tanto para el fabricante como para el cliente.

Ese detalle es clave porque demuestra que los grandes fabricantes ya no están hablando solo de intenciones, sino de estructuras contractuales nuevas para una fase nueva del mercado. En paralelo, Reuters recogió el 18 de marzo que el presidente de SK Group, Chey Tae-won, había apuntado que SK hynix podría presentar planes para estabilizar los precios de la DRAM, algo que analistas interpretaron como una posible antesala de contratos multianuales con clientes. Es decir, no se trata de una idea aislada de Samsung, sino de una tendencia que empieza a asomar en varios actores de la memoria.

Qué gana Samsung y qué asumen los clientes

Para Samsung, la principal ventaja de estos acuerdos es bastante evidente: visibilidad. Saber con más claridad qué volumen va a vender durante tres o cinco años permite planificar inversión fabril, asegurar equipamiento, ajustar inventario y reducir el riesgo de construir capacidad que luego se quede infrautilizada. En un mercado tan intensivo en capital como el de la memoria, esa previsibilidad puede marcar la diferencia entre ampliar capacidad con confianza o hacerlo con miedo a repetir una caída de ciclo.

Para Google, Microsoft o cualquier otro hiperescalares, el atractivo está en otro lado: asegurar suministro en un momento en el que la memoria se ha convertido en uno de los cuellos de botella de la IA. No se trata solo de HBM para aceleradores; también de DRAM de servidor y otros componentes necesarios para sostener la expansión de los centros de datos. El problema es que blindar volumen a varios años puede reducir flexibilidad. Si los precios cambian, si el ritmo de despliegue de IA se desacelera o si aparecen nuevas arquitecturas menos intensivas en memoria, esos compromisos pueden dejar menos margen de maniobra al comprador.

Ahí está precisamente lo más interesante de esta historia. Durante décadas, la memoria fue el ejemplo clásico de negocio cíclico y difícil de domesticar. Ahora, con la IA empujando la demanda y con tres grandes fabricantes dominando la oferta global, el sector intenta construir algo más parecido a un modelo de visibilidad pactada. No significa que desaparezca el ciclo ni que el riesgo se esfume, pero sí apunta a una transformación estructural: la memoria deja de ser solo una commodity sensible al corto plazo y empieza a comportarse como un activo estratégico que se reserva, se asegura y se negocia con más antelación.

Samsung todavía no ha cerrado públicamente ese giro con nombres, cifras ni contratos firmados. Pero el hecho de que la dirección haya puesto ya sobre la mesa acuerdos de tres a cinco años, unido al precedente de Micron y a la presión creciente de los grandes centros de datos, sugiere que el mercado de memoria está entrando en una fase diferente. Una en la que fabricar bien seguirá siendo crucial, pero vender con visibilidad a largo plazo podría ser casi igual de importante.

Preguntas frecuentes

¿Samsung ha confirmado contratos de memoria con Google y Microsoft?
No de forma oficial. Lo que Samsung ha confirmado es su intención de avanzar hacia contratos de chips de tres a cinco años con grandes clientes. La vinculación concreta con Google y Microsoft procede de informaciones publicadas por medios económicos surcoreanos.

¿Qué cambia con un contrato de memoria a largo plazo?
Cambia sobre todo la visibilidad. El fabricante puede planificar mejor su capacidad e inversión, y el cliente asegura suministro en un mercado tensionado por la Inteligencia Artificial.

¿Micron ya ha firmado un acuerdo similar?
Sí. Micron confirmó en marzo de 2026 que ha firmado su primer acuerdo estratégico a cinco años con un cliente, lo que apunta a un cambio de modelo en la industria.

¿Por qué la memoria se ha vuelto tan estratégica para la IA?
Porque los centros de datos de IA necesitan enormes cantidades de memoria para mover datos con rapidez y alimentar GPUs, aceleradores y servidores. La escasez de memoria ya ha presionado precios y disponibilidad en todo el sector.

vía: JUkan

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