Portnox crea un “interruptor” para aislar agentes de IA que se vuelven peligrosos

Los agentes de inteligencia artificial están empezando a recibir permisos para acceder a aplicaciones, datos e infraestructura empresarial, pero esa autonomía introduce un problema de seguridad: qué ocurre cuando un agente comprometido, mal configurado o con permisos excesivos continúa operando a velocidad de máquina. Portnox ha ampliado su plataforma de control de acceso para poder bloquear, poner en cuarentena o revocar automáticamente la conectividad de estas identidades no humanas cuando otros sistemas de seguridad detectan un cambio de riesgo.

Las claves del control de agentes de IA en 30 segundos

  • Portnox extiende sus políticas de acceso continuo a agentes de IA y otras identidades no humanas.
  • Una nueva integración con Microsoft Defender se suma a las existentes con CrowdStrike y SentinelOne.
  • Si cambia el nivel de riesgo, la plataforma puede bloquear, aislar o revocar automáticamente el acceso de un agente.
  • La decisión se aplica en la capa de red, independientemente del sistema que gestione originalmente su identidad.
  • El planteamiento lleva los principios de Zero Trust a agentes que pueden trabajar continuamente y entre múltiples sistemas.

El concepto de kill switch utilizado por Portnox resulta llamativo, aunque conviene precisar qué hace realmente. No existe un gran botón que apague una inteligencia artificial ni se desactiva el modelo que hay detrás del agente. Lo que proporciona la plataforma es un punto independiente desde el que cortar su acceso a determinados recursos empresariales.

La diferencia resulta importante. Un agente puede continuar existiendo o ejecutándose, pero deja de tener conectividad con aquellos sistemas a los que las políticas de seguridad ya no consideran apropiado que acceda.

Es una capacidad cada vez más relevante conforme las empresas pasan de utilizar IA que responde preguntas a desplegar sistemas capaces de ejecutar acciones.

El nuevo problema de seguridad son las identidades que no son humanas

Durante décadas las políticas de identidad corporativa se han diseñado principalmente alrededor de personas.

Un empleado introduce unas credenciales, utiliza autenticación multifactor y obtiene permisos para acceder a determinadas aplicaciones. Posteriormente llegaron dispositivos, máquinas virtuales, servicios, API y otras identidades de máquina.

Los agentes de IA añaden una nueva variante.

Un agente puede autenticarse en diferentes servicios, consultar información sensible, utilizar herramientas, ejecutar acciones y desplazarse entre varios sistemas sin necesitar una intervención humana para cada operación.

Además, puede hacerlo permanentemente y mucho más rápido que una persona.

El problema aparece cuando las empresas aplican a estos agentes modelos de acceso demasiado estáticos. Credenciales compartidas, cuentas comunes, permisos excesivamente amplios o autenticaciones que únicamente comprueban la identidad al comenzar una sesión pueden resultar insuficientes si el comportamiento cambia posteriormente.

Una credencial válida tampoco significa necesariamente que todo lo que haga el agente deba considerarse válido.

Puede existir una identidad legítima cuyo comportamiento haya cambiado porque sus credenciales han sido comprometidas, porque una integración se ha configurado incorrectamente o porque el agente está intentando realizar acciones fuera de las previstas.

Aquí es donde Portnox intenta extender el modelo Zero Trust a las identidades de IA: la confianza no debería concederse permanentemente después de una autenticación inicial.

Defender, CrowdStrike y SentinelOne proporcionan las señales

La ampliación anunciada por Portnox incorpora una integración con Microsoft Defender a las ya disponibles con CrowdStrike y SentinelOne.

Estos sistemas proporcionan información relacionada con amenazas, estado de los dispositivos y comportamientos sospechosos.

Portnox utiliza posteriormente esas señales dentro de su propio motor de políticas.

El funcionamiento se divide en tres pasos.

Primero se detecta un aumento del riesgo, amenaza o cambio de postura mediante alguno de los sistemas integrados. Después Portnox evalúa esa información utilizando las políticas definidas por la organización. Finalmente puede aplicar automáticamente una respuesta.

Esta última acción puede consistir en bloquear el acceso, poner la conexión en cuarentena o revocar la conectividad hacia determinados recursos.

La característica diferenciadora que destaca Portnox es que esa decisión puede ejecutarse en la capa de red, sin esperar necesariamente a que el sistema encargado de gestionar la identidad modifique sus permisos.

Eso proporciona una segunda vía de contención.

Un sistema de Identity and Access Management (IAM) puede determinar qué permisos debería tener inicialmente una identidad. Portnox plantea una capa adicional que comprueba continuamente si las condiciones que justificaban ese acceso siguen siendo válidas.

Un agente puede hacer en segundos lo que una persona tardaría horas

La automatización de la respuesta tiene otra explicación: la velocidad.

Los procedimientos tradicionales de seguridad empresarial pueden incluir una alerta, revisión por parte de un analista, apertura de una incidencia y posterior decisión sobre qué hacer con la cuenta o dispositivo.

Ese proceso tiene sentido en numerosos escenarios, pero puede resultar demasiado lento frente a agentes capaces de ejecutar cientos o miles de operaciones automatizadas.

Un agente con acceso a varias herramientas podría consultar bases de datos, realizar llamadas a API, modificar archivos o interactuar con diferentes aplicaciones mientras el equipo de seguridad todavía está investigando la primera alerta.

De ahí la necesidad de que determinadas políticas puedan desencadenar respuestas automáticas cuando el riesgo supera los límites establecidos previamente por la organización.

Esto tampoco significa que cualquier comportamiento inesperado deba provocar automáticamente una desconexión completa. Las políticas pueden establecer diferentes respuestas según el contexto y nivel de riesgo.

Un agente podría perder acceso a determinado recurso, quedar limitado a una zona de la red o ser completamente aislado.

Zero Trust tendrá que adaptarse a los agentes de IA

La llegada de agentes empresariales obliga también a revisar un concepto que la industria lleva años aplicando a empleados y dispositivos.

Zero Trust parte del principio de no asumir confianza permanente simplemente porque una identidad se encuentre dentro de la red corporativa o haya superado previamente una autenticación.

Con los agentes esa filosofía adquiere una dimensión diferente.

Una organización necesitará saber qué agente se ha conectado, desde dónde, qué permisos tenía, a qué recursos podía acceder y qué política permitió cada decisión.

Portnox afirma que su plataforma registra este tipo de información para proporcionar trazabilidad y auditoría.

También busca limitar el movimiento lateral. Si una identidad de IA queda comprometida, reducir el número de sistemas a los que puede acceder puede contener el alcance potencial del incidente.

Es el mismo principio de mínimo privilegio utilizado tradicionalmente en ciberseguridad, aplicado ahora a software que puede tomar decisiones y utilizar herramientas de manera autónoma.

Controlar a los agentes será tan importante como construirlos

La carrera actual alrededor de la IA agéntica se está concentrando en conseguir que los modelos hagan cada vez más cosas: utilizar navegadores, programar, consultar bases de datos, manejar aplicaciones empresariales o ejecutar flujos completos de trabajo.

Pero cada nueva capacidad suele requerir también un nuevo permiso.

Cuantas más herramientas recibe un agente, mayor es la superficie que necesita controlar la organización. Por eso el siguiente problema empresarial probablemente no sea únicamente cómo desplegar agentes, sino cómo administrar miles de identidades de software con diferentes credenciales, privilegios y niveles de autonomía.

El planteamiento de Portnox anticipa precisamente ese escenario.

Las plataformas de seguridad ya no tendrán que distinguir solamente entre empleados, dispositivos y servicios. Tendrán que incorporar agentes de IA dentro del inventario de identidades y evaluar continuamente si siguen siendo confiables.

El denominado kill switch representa una de las respuestas posibles: cuando una identidad deja de cumplir las condiciones de confianza establecidas, la red puede retirarle el acceso antes de esperar a que una persona intervenga.

No resuelve por sí solo todos los riesgos de la IA agéntica. Un agente puede cometer errores completamente legítimos desde el punto de vista de identidad y red, y los controles deberán extenderse también a permisos, aplicaciones, datos y herramientas.

Pero sí refleja un cambio importante. Si los agentes van a comportarse cada vez más como usuarios autónomos dentro de las empresas, los sistemas de seguridad tendrán que empezar a tratarlos como tales.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el “kill switch” para agentes de IA de Portnox?

Es una capacidad de control de acceso que permite bloquear, poner en cuarentena o revocar la conectividad de una identidad de IA cuando las políticas de la organización determinan que su nivel de riesgo ha cambiado.

¿Portnox puede apagar completamente un modelo de IA?

No es lo que describe la compañía. La función actúa como punto de aplicación de políticas en la capa de red y puede cortar el acceso del agente a recursos empresariales.

¿Con qué plataformas de seguridad se integra?

Portnox señala integraciones con Microsoft Defender, CrowdStrike y SentinelOne para utilizar sus señales de riesgo como parte del proceso de decisión.

¿Por qué los agentes de IA necesitan controles diferentes?

Porque pueden trabajar de manera autónoma, continuamente y a velocidad de máquina, además de acceder a varios sistemas. Una credencial válida al inicio de una sesión no garantiza que todas sus acciones posteriores deban seguir autorizadas.

vía: portnox

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