Durante años, el debate en torno a la “memoria” en la industria del hardware se entendía casi como una guerra de volumen: cuántos gigabytes caben, a qué precio y en qué formato. Pero el auge de la IA —y, sobre todo, de la infraestructura que la alimenta— está reordenando prioridades. En ese nuevo mapa, la DRAM (y su derivada más estratégica, la HBM) aparece cada vez más como el activo “premium”, mientras que la NAND (la base del almacenamiento flash) se comporta más como un producto de batalla, competitivo y con márgenes más ajustados.
Los datos de cuota de ingresos ayudan a ponerle números a esa intuición. En DRAM, el mercado se mantiene dominado por un trío claro: SK hynix (36%), Samsung (34%) y Micron (25%) en 2025 (Q1–Q3), con un resto (5%) repartido entre actores menores. En NAND, el reparto está más fragmentado: Samsung (34%), SK hynix (20%), Kioxia (15%), Micron (14%), Sandisk (13%) y YMTC (4%) en el mismo periodo. A simple vista, ya se aprecia una diferencia estructural: en DRAM, tres jugadores mandan; en NAND, la competencia es más amplia y el intercambio entre proveedores es más habitual.
NAND: mercado más competido, más intercambiable y con menos margen
La NAND es esencial para SSD, móviles, almacenamiento empresarial y un sinfín de dispositivos. Sin embargo, su dinámica de mercado tiende a ser más “commodity” por tres razones muy claras:
1) Más competencia real.
NAND se reparte entre varios fabricantes relevantes y, además, hay presión creciente desde China (el caso más visible en el gráfico es YMTC). En términos de poder de fijación de precios, un ecosistema con más alternativas suele derivar en negociaciones más agresivas por parte de los compradores.
2) Producto más “sustituible”.
En muchos entornos, cambiar de NAND no implica rehacer por completo una plataforma. Hay matices (rendimiento, controladoras, firmware, endurance), pero la realidad del mercado es que el cliente puede rotar proveedores con menos fricción que en memoria avanzada ligada a arquitecturas concretas. Esa posibilidad de “swap” tiende a empujar precios a la baja cuando hay oferta suficiente.
3) Márgenes históricamente más presionados.
Sin necesidad de entrar en cifras que no estén en el material aportado, la lógica industrial es simple: cuando un componente es más intercambiable y hay más jugadores capaces de fabricarlo, el margen medio suele sufrir. En NAND, además, el foco del comprador muchas veces se concentra en coste por terabyte y disponibilidad, dos variables especialmente sensibles a ciclos y a exceso de oferta.
Resultado: NAND sigue siendo un negocio gigantesco, pero su perfil competitivo se parece más al de un mercado de volumen, donde el liderazgo se defiende con escala y eficiencia… y donde el precio manda.
DRAM: mejor demanda, más diferenciación y un oligopolio de facto
Si NAND es “capacidad a buen precio”, DRAM —y, en particular, HBM— se ha convertido en “rendimiento que desbloquea negocio”. Y esa diferencia cambia el tablero.
1) Mejor perspectiva de demanda (especialmente por IA).
La infraestructura de IA no solo requiere GPUs; necesita alimentar esas GPUs con ancho de banda de memoria brutal. Ahí es donde la HBM (una forma avanzada de DRAM) se convierte en el cuello de botella y, a la vez, en el componente que más valor captura. Incluso cuando la conversación pública se centra en potencia eléctrica o en número de aceleradores, el rendimiento real termina dependiendo de la memoria que los acompaña.
2) Más diferenciación: HBM camina hacia diseños cada vez más “a medida”.
En DRAM “clásica” hay estandarización, sí, pero el salto a HBM introduce una capa de complejidad que no se resuelve solo fabricando más chips. El propio rumbo del mercado apunta a una HBM cada vez más personalizada (por ejemplo, con base die más específico para ciertos requisitos), lo que eleva barreras de entrada y reduce la sustituibilidad inmediata entre proveedores. Dicho de otra forma: no es únicamente “tener DRAM”, es “tener la DRAM correcta” para una plataforma concreta.
3) Un mercado más disciplinado: tres actores dominantes.
El reparto de ingresos en DRAM en 2025 (Q1–Q3) lo deja claro: SK hynix, Samsung y Micron se reparten prácticamente todo, con un 5% para “otros”. Un mercado con tres grandes actores tiende a ser más racional en capacidad y pricing, porque el incentivo para hundir precios a lo loco es menor que en un escenario con muchos participantes del mismo tamaño.
En este contexto, DRAM no es solo un componente: se ha convertido en una palanca estratégica. Y cuando algo pasa a ser estratégico, el margen suele mejorar, no empeorar.
El matiz importante: el futuro no es “DRAM o NAND”, sino “valor y poder de negociación”
Conviene no caer en simplificaciones. NAND es imprescindible: sin almacenamiento flash no hay centros de datos modernos, ni móviles, ni PC ágiles, ni economías digitales escalables. Pero la discusión que se está imponiendo en la industria es otra: ¿dónde está el poder de negociación y dónde se captura más valor por oblea?
- En DRAM/HBM, el valor se captura porque habilita rendimiento y, por extensión, ingresos.
- En NAND, el valor se defiende por escala, eficiencia y capacidad de colocar volumen en un mercado más sensible al precio.
Esto también ayuda a entender por qué, cuando el ciclo tecnológico gira hacia IA, el “relato” bursátil y el interés del mercado tienden a concentrarse más en DRAM que en NAND. En un mundo obsesionado con inferencia y entrenamiento, la memoria que desbloquea throughput se vuelve casi un peaje.
Qué vigilar a partir de aquí
- Cuellos de botella y asignación de capacidad. Si la demanda de DRAM avanzada sigue creciendo, los fabricantes tendrán incentivos para priorizar productos de mayor valor.
- Estandarización (o falta de ella) en memoria avanzada. Cuanto más “custom” sea la HBM, más se afianza la diferenciación y más difícil es sustituir proveedor.
- Presión competitiva en NAND. La presencia de más actores y la posibilidad de sustitución mantienen el mercado más duro en precios.
- Efectos colaterales en otras industrias. Cuando la memoria se vuelve un recurso escaso o caro, otros sectores ajustan especificaciones, calendarios o configuraciones.
En resumen: NAND seguirá sosteniendo el mundo digital por pura necesidad, pero la DRAM —especialmente la que alimenta la IA— está mejor posicionada para capturar el “extra” de valor de esta década. Y en mercados de semiconductores, ese matiz suele marcar la diferencia entre volumen y liderazgo real.
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