El debate sobre soberanía digital suele quedarse en los titulares —normativa, dependencia tecnológica, control del dato—, pero el Gobierno de España ha querido aterrizarlo en una pieza muy concreta: infraestructura propia. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, visitó el Centro de Proceso de Datos (CPD) de la Agencia Estatal de Administración Digital (AEAD), ubicado en el complejo de la Policía Nacional en El Escorial (Madrid), al que el Ejecutivo define como una infraestructura crítica y un eje del ecosistema digital de la Administración General del Estado (AGE).
La visita llega en un momento en el que la soberanía cloud está dejando de ser un “extra” de cumplimiento para convertirse en una prioridad estratégica. No solo por la presión regulatoria, sino por el contexto geopolítico y la concentración del mercado en torno a los grandes hiperescalares. De hecho, Gartner estima que el gasto mundial en nube soberana (IaaS) alcanzará los 80.000 millones de dólares en 2026 y que la llamada “geopatriación” podría desplazar un 20% de cargas desde proveedores globales hacia proveedores locales.
Un CPD con mensaje político y lectura operativa
En el comunicado oficial, el Ministerio presenta el CPD de El Escorial como una prueba de capacidad del Estado para operar infraestructura crítica “segura, eficiente y sostenible”, sosteniendo servicios que afectan “cada día a millones de ciudadanos y miles de administraciones públicas”. En esa idea hay un componente político evidente, pero también una lectura práctica: cuando la Administración habla de soberanía, no está hablando solo de contratos o cláusulas, sino de control directo de una parte del “cerebro” digital que mantiene la maquinaria pública.
El argumento central se repite: titularidad pública para garantizar el control sobre datos sensibles, el cumplimiento de la jurisdicción y los estándares de seguridad. La foto, en suma, no pretende ser solo institucional; busca señalar que la soberanía digital también se construye con metro cuadrado de sala IT, con operación diaria y con una cadena de responsabilidades clara.
NubeSARA: nube privada del Estado y servicio transversal
El CPD de El Escorial se vincula directamente con NubeSARA, definida por el Gobierno como la nube privada, soberana y segura de la AGE. La AEAD opera desde este entorno servicios transversales y aloja aplicaciones críticas de la Administración y sus organismos. Entre las capacidades mencionadas están cómputo, almacenamiento, bases de datos como servicio y otros servicios cloud de valor añadido.
La nota oficial aporta cifras que, sin entrar en detalles técnicos, dibujan escala: más de 12.000 máquinas virtuales, más de 50 entidades usuarias y presencia en todo el territorio nacional a través de Red SARA, además de servicios transversales para toda la AGE. Para cualquier lector con perfil técnico, este punto es clave: no se trata de un CPD “de backoffice”, sino de un conjunto de plataformas que soportan una parte relevante del funcionamiento digital del Estado.
Preparados para IA: ALIA, 060 y GPU en entorno soberano
El elemento más ambicioso del anuncio es la conexión con la futura Plataforma Soberana de IA. Según el Ministerio, el CPD de El Escorial y NubeSARA están preparados para cargas de alta densidad y para desplegar modelos entrenados “como el modelo ALIA”, así como servicios de IA generativa para ciudadanía (060) y organismos públicos, automatización inteligente de expedientes y capacidad de cómputo intensivo (GPU) dentro de un marco soberano y seguro.
Más allá de la etiqueta “IA”, el subtexto es claro: si la Administración quiere aplicar modelos a escala —atención ciudadana, tramitación, detección de anomalías, fraude— necesita infraestructura preparada y gobernanza. Y si quiere que esa IA sea “soberana”, necesita que el control del dato y del entorno de ejecución quede bajo reglas que el Estado pueda auditar y sostener.
Colaboración interadministrativa y un CPD dentro de un complejo policial
El comunicado subraya otro elemento: la colaboración entre la AEAD y la Dirección General de la Policía como ejemplo de cooperación interadministrativa que permite un uso “eficiente, robusto y coordinado” de infraestructuras críticas manteniendo propiedad y control en manos del Estado. En términos de seguridad física y control de accesos, la localización dentro de un complejo de la Policía Nacional también marca una diferencia respecto a los entornos tradicionales de centros de datos de la Administración.
Eficiencia energética: más de 1.150 m² de sala IT y menos refrigeración
El Ministerio añade un dato de infraestructura que no suele aparecer en notas generalistas: el centro cuenta con más de 1.150 metros cuadrados de espacio IT y se presenta como un caso orientado a sostenibilidad y eficiencia energética, citando una “reducción drástica” del consumo de refrigeración y de emisiones asociadas a la actividad. No se publican métricas detalladas, pero el énfasis acompaña la tendencia del sector: la soberanía digital también se está construyendo alrededor de la energía, la capacidad de refrigeración y la escalabilidad real de los servicios públicos.
Soberanía: entre “infraestructura pública” y “proveedor soberano”
La visita de López a El Escorial se produce pocos días después de que el ministro se reuniera con el CEO de Oracle, Mike Sicilia, para abordar expansión en cloud e IA y explorar vías de colaboración con el sector público español, en el marco de la propuesta Oracle EU Sovereign Cloud.
Ahí se abre un debate que cada vez suena más dentro del sector: ¿qué significa exactamente “soberano”? Para una parte del ecosistema tecnológico, la soberanía no se limita a operar “en Europa” o a cumplir requisitos de residencia de datos, sino que también incluye propiedad, control corporativo, jurisdicción efectiva y capacidad de decisión local. En esa lectura, el concepto encaja mejor con infraestructuras públicas —como NubeSARA— y con proveedores nacionales que operen bajo gobernanza y control en el país.
España, de hecho, cuenta con un tejido de empresas capaces de operar infraestructura y servicios cloud con enfoque local, desde grandes grupos de telecomunicaciones hasta proveedores especializados de infraestructura y hosting. El matiz es importante porque condiciona decisiones concretas: dónde se custodian claves, quién administra identidades, cómo se audita el acceso, qué subprocesadores intervienen y qué opciones reales existen para evitar dependencias estructurales.
Un movimiento que no se entiende sin el contexto global
El escenario descrito por Gartner —crecimiento acelerado del gasto en nube soberana y desplazamiento parcial de cargas hacia proveedores locales por geopatriación— ayuda a explicar por qué la Administración busca reforzar su narrativa con infraestructuras tangibles.
En esa lógica, el CPD de El Escorial funciona como símbolo y como herramienta: símbolo de control público y herramienta para sostener servicios transversales, alojar cargas críticas y preparar el terreno para IA. El éxito, sin embargo, dependerá de algo menos visible que una visita ministerial: gobernanza, operación diaria, seguridad, disponibilidad, capacidad de evolución tecnológica y una definición clara —y compartida— de qué se considera “soberano” en la práctica.
Preguntas frecuentes
¿Qué es NubeSARA y para qué se utiliza en la Administración?
NubeSARA es la nube privada del Estado operada por la AEAD para alojar aplicaciones críticas y ofrecer servicios cloud (cómputo, almacenamiento y bases de datos como servicio) a organismos de la AGE y entidades usuarias.
¿Qué papel juega el CPD de El Escorial dentro del ecosistema digital del Estado?
Según el Gobierno, es una infraestructura crítica que actúa como eje del ecosistema digital de la AGE y desde la que se prestan servicios transversales utilizados por millones de ciudadanos y miles de organismos.
¿Qué significa que el CPD esté preparado para una “Plataforma Soberana de IA”?
La nota oficial señala que está dimensionado para cargas de alta densidad y para desplegar modelos entrenados (como ALIA), servicios de IA generativa (060), automatización de expedientes y cómputo intensivo con GPU en un entorno soberano y seguro.
¿“Nube soberana” equivale siempre a “proveedor local”?
No necesariamente. En el sector existe debate: para algunos, basta con residencia de datos y controles; para otros, soberanía implica además control corporativo y jurisdicción efectiva, lo que favorece infraestructuras públicas y proveedores plenamente nacionales.