NXP amplía su planta de Malasia para evitar otro cuello de botella en chips

NXP Semiconductors ampliará de forma importante su capacidad de ensamblaje y pruebas de chips en Petaling Jaya, Malasia, con una nueva fábrica que añadirá aproximadamente 46.500 metros cuadrados de espacio productivo. La instalación comenzará previsiblemente a aumentar producción en el primer trimestre de 2028 y, cuando funcione a plena capacidad, permitirá más que duplicar la producción actual del complejo. La decisión tiene además una lectura más amplia: NXP está preparando desde ahora la capacidad de backend que necesitará para procesar los futuros chips procedentes de nuevas fábricas de obleas en Singapur y Dresde.

Las claves de la expansión de NXP en Malasia en 30 segundos

  • NXP añadirá unos 46.500 m² de producción a su complejo de Petaling Jaya, que alcanzará aproximadamente 83.600 m².
  • La nueva capacidad de ensamblaje y pruebas empezará a crecer durante el primer trimestre de 2028.
  • La producción total del emplazamiento debería más que duplicarse cuando la ampliación alcance su capacidad prevista.
  • La planta recibirá producción asociada a VSMC en Singapur y ESMC en Dresde.
  • NXP apuesta por automatización, trazabilidad y mayor control interno del tramo final de fabricación.

La ampliación ayuda a recordar algo que a menudo desaparece de la conversación sobre semiconductores. Construir nuevas fábricas capaces de producir obleas no sirve de mucho si después no existe suficiente capacidad para cortar, encapsular, conectar eléctricamente, inspeccionar y probar los chips antes de enviarlos a fabricantes de automóviles, equipos industriales o dispositivos electrónicos.

Ese trabajo corresponde a la parte conocida como backend de la fabricación.

Y NXP está intentando evitar que sea precisamente ahí donde aparezca el próximo cuello de botella.

46.500 metros cuadrados más y una fábrica altamente automatizada

La nueva instalación ampliará el actual centro de NXP en Petaling Jaya en alrededor de 500.000 pies cuadrados, equivalentes a unos 46.500 metros cuadrados.

Cuando esté terminada, todo el complejo contará con aproximadamente 900.000 pies cuadrados de superficie de producción, cerca de 83.600 metros cuadrados. NXP espera comenzar el aumento progresivo de producción durante el primer trimestre de 2028 y calcula que la capacidad total del centro más que se duplicará cuando alcance plena operación.

La compañía no ha detallado el importe de la inversión ni una cifra concreta de chips procesados anualmente, así que no puede compararse todavía su capacidad final con otros grandes centros de ensamblaje.

Sí ha explicado parte de la tecnología que utilizará.

La instalación se diseñará como una smart factory altamente automatizada, con sistemas automáticos de manipulación de materiales, conocidos como AMHS (Automated Material Handling Systems), y tecnologías avanzadas de gestión de calidad.

En una fábrica de semiconductores esto va bastante más allá de sustituir personas por robots que transportan cajas.

Cada lote puede seguir rutas diferentes dependiendo del producto, encapsulado, pruebas necesarias, maquinaria disponible y requisitos del cliente. Un sistema automatizado puede mantener la identidad y trazabilidad de esos materiales mientras coordina su paso entre diferentes etapas.

La gestión de calidad es igualmente relevante para NXP porque una parte importante de sus productos termina en sectores como automoción e industria, donde una avería en campo puede tener consecuencias mucho mayores que el fallo de un componente electrónico de consumo.

Los datos obtenidos durante fabricación y pruebas pueden relacionarse con el lote de origen, máquinas utilizadas, materiales y condiciones del proceso para identificar tendencias anómalas antes de que afecten a grandes volúmenes.

Malasia procesará parte de los chips que llegarán desde Singapur y Alemania

La fecha de 2028 tampoco parece elegida de forma aislada.

NXP está participando simultáneamente en dos grandes proyectos de fabricación de obleas de 300 milímetros: VSMC en Singapur y ESMC en Dresde.

La propia compañía señala que la nueva capacidad de Petaling Jaya ayudará a soportar la producción prevista de ambas instalaciones.

VSMC, VisionPower Semiconductor Manufacturing Company, es una empresa conjunta creada por Vanguard International Semiconductor (VIS) y NXP. VIS posee un 60 % y NXP un 40 %.

El proyecto contempla una fábrica de obleas de 300 mm en Singapur con una inversión inicial estimada de 7.800 millones de dólares. Su primera producción está prevista para 2027 y el objetivo comunicado es alcanzar aproximadamente 55.000 obleas mensuales en 2029.

La fábrica trabajará con procesos comprendidos aproximadamente entre 130 y 40 nanómetros para circuitos analógicos, gestión de energía, señal mixta y otros productos destinados a automoción, industria, consumo y dispositivos móviles.

No son los nodos de dos o tres nanómetros que ocupan habitualmente los titulares, pero tampoco lo necesitan.

Un automóvil, una máquina industrial o un sistema de gestión de batería utiliza numerosos chips donde fiabilidad, coste, tensión soportada, vida útil y disponibilidad pesan más que disponer del transistor más pequeño posible.

El otro gran proyecto está en Europa.

ESMC, European Semiconductor Manufacturing Company, reúne a TSMC, Bosch, Infineon y NXP en Dresde. TSMC controla el 70 % de la empresa conjunta, mientras Bosch, Infineon y NXP poseen un 10 % cada uno.

La fábrica supone una inversión prevista superior a 10.000 millones de euros y está diseñada para alcanzar alrededor de 40.000 obleas de 300 mm al mes utilizando procesos de 28/22 nm y 16/12 nm de TSMC. Las previsiones originales situaban el inicio de producción a finales de 2027, aunque el informe anual más reciente de NXP ya sitúa actualmente ese comienzo en 2028.

Ese cambio de calendario también demuestra por qué conviene tratar las fechas de futuras fábricas como objetivos y no como resultados garantizados.

Una fábrica de obleas no termina el chip

El vínculo entre Singapur, Dresde y Malasia ayuda a entender cómo funciona realmente esta cadena.

VSMC y ESMC fabricarán obleas.

Pero una oblea terminada sigue conteniendo cientos o miles de circuitos integrados que todavía no son los componentes que compra un fabricante.

Después comienza otra cadena industrial.

Los chips individuales deben separarse, encapsularse, conectarse eléctricamente, someterse a diferentes pruebas, inspeccionarse y prepararse para su envío.

Un aumento considerable de capacidad en el frontend crea inevitablemente una necesidad equivalente en etapas posteriores.

Por eso construir una gran fábrica de obleas sin planificar simultáneamente el backend puede limitar la producción disponible para los clientes.

NXP parece estar haciendo ambas cosas de forma coordinada: añadir capacidad de oblea en Europa y Singapur mientras aumenta el ensamblaje y prueba en Malasia antes de que esas fábricas estén plenamente operativas.

Su informe anual confirma además que NXP mantiene internamente buena parte de sus actividades de ensamblaje y pruebas, aunque combina fabricación propia con socios externos.

NXP mantiene una estrategia híbrida en lugar de fabricar todo internamente

La compañía denomina a este planteamiento estrategia de fabricación híbrida.

No pretende fabricar internamente cada transistor de cada producto.

Combina fábricas propias, participaciones en empresas conjuntas y capacidad contratada a terceros según tecnología y producto.

En VSMC, por ejemplo, NXP tendrá derecho al 40 % de la capacidad de la futura fábrica. En ESMC dispone del 10 %.

La fórmula permite asegurar una parte de la producción sin asumir en solitario el enorme coste de construir y operar nuevas fábricas de obleas.

La ampliación de Malasia aumenta, al mismo tiempo, el control directo sobre el tramo final.

Esto no convierte la cadena de suministro de NXP en autosuficiente.

El ensamblaje de chips necesita sustratos, leadframes, compuestos de encapsulado, productos químicos, maquinaria de pruebas, manipuladores y numerosos componentes procedentes de proveedores repartidos internacionalmente.

El propio informe anual de NXP reconoce que depende de un número limitado de proveedores para determinados materiales y que la industria ha recurrido cada vez más a contratos de suministro a largo plazo para asegurar capacidad después de las restricciones sufridas en años anteriores.

La resiliencia consiste más bien en disponer de más alternativas y evitar concentrar toda la producción en un único proveedor o ubicación.

Malasia lleva más de medio siglo dentro de la cadena de NXP

NXP tampoco aterriza ahora en Malasia buscando únicamente menores costes.

La compañía mantiene actividad de fabricación allí desde 1972. Eso significa más de cinco décadas desarrollando trabajadores especializados, proveedores, logística y conocimientos relacionados con semiconductores.

Ese entorno resulta difícil de reproducir rápidamente.

Mientras Estados Unidos, Europa y Japón están destinando grandes cantidades de ayudas a nuevas fábricas de obleas, buena parte del ensamblaje y prueba mundial continúa concentrándose en Asia.

Malasia se ha especializado precisamente en estas etapas de la cadena y está intentando avanzar hacia actividades con mayor automatización y valor añadido.

NXP afirma además que está colaborando con universidades malasias en formación de ingenieros e investigación, otra cuestión cada vez más relevante a medida que diferentes países compiten simultáneamente por especialistas en semiconductores.

La automatización no elimina esa necesidad.

Una fábrica con sistemas automáticos de movimiento de materiales necesita ingenieros de procesos, especialistas en mantenimiento, software industrial, sensores, redes, análisis de datos y ciberseguridad.

Cuanto más conectada esté la producción, más depende también de infraestructura digital que funcione de forma continua.

El próximo cuello de botella no tiene por qué estar en las obleas

La ampliación de Petaling Jaya encaja así en un cambio importante dentro de la industria.

La escasez global de chips de los primeros años de esta década enseñó que la capacidad disponible debe observarse como una cadena completa.

Puede existir suficiente silicio y faltar encapsulado.

Puede haber capacidad de encapsulado y faltar sustratos.

Puede estar terminada una fábrica y no haber suficientes equipos instalados o procesos cualificados para alcanzar el volumen previsto.

NXP está intentando sincronizar varias de esas etapas.

VSMC debería comenzar producción en Singapur en 2027. ESMC apunta actualmente a 2028. Y Petaling Jaya comenzará a aumentar capacidad también en el primer trimestre de 2028.

Sobre el papel los calendarios encajan.

Después llegará la parte difícil: instalar equipamiento, cualificar procesos, estabilizar rendimientos y transformar cientos de miles de metros cuadrados de fábrica en producción real.

Porque en semiconductores cortar la cinta de una nueva instalación es únicamente el principio.

Preguntas frecuentes

¿Qué está construyendo NXP en Malasia?

NXP está ampliando su instalación de ensamblaje y prueba de semiconductores de Petaling Jaya. Añadirá aproximadamente 500.000 pies cuadrados, unos 46.500 m², de superficie productiva.

¿Cuándo empezará a producir la nueva fábrica de NXP?

La compañía espera comenzar el aumento progresivo de producción durante el primer trimestre de 2028. Alcanzar la capacidad completa requerirá posteriormente un periodo de puesta en marcha y cualificación.

¿Qué relación tiene la planta de Malasia con las nuevas fábricas de Singapur y Dresde?

NXP indica que la capacidad adicional de ensamblaje y pruebas ayudará a procesar el crecimiento de producción de su ecosistema, incluida la futura capacidad de VSMC en Singapur y ESMC en Dresde.

¿Qué diferencia hay entre fabricar una oblea y ensamblar un chip?

La fabricación de obleas crea los circuitos sobre silicio. Posteriormente los dies deben separarse, encapsularse, conectarse eléctricamente y probarse antes de convertirse en componentes preparados para llegar al cliente.

vía: industrialnews

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