NVIDIA responde a los rumores de recorte en la RTX 50: la escasez de memoria vuelve a tensar precios y alimenta dudas sobre la gama “SUPER”

La industria del PC vuelve a mirar al mismo cuello de botella que ya marcó otras etapas de escasez: la memoria. Esta semana, varias filtraciones y piezas de prensa especializada han reactivado el debate sobre la disponibilidad de la serie GeForce RTX 50, tras publicarse que NVIDIA habría reducido el suministro de GPUs a sus socios ensambladores (AICs) en torno a un 15–20 %. La compañía, sin embargo, ha salido al paso con un mensaje oficial que evita confirmar recortes y sitúa el problema en otro punto: la demanda sigue fuerte y el suministro de memoria está limitado.

La demanda de GPUs GeForce RTX es fuerte y el suministro de memoria está limitado. Seguimos enviando todos los SKUs de GeForce y estamos trabajando estrechamente con nuestros proveedores para maximizar la disponibilidad de memoria”, ha declarado NVIDIA en respuesta a las especulaciones sobre la RTX 50.

Un rumor con impacto real: menos unidades para socios, más presión en el canal

Según la información difundida por Wccftech, el recorte del 15–20 % afectaría de forma amplia al “stack” de RTX 50, no a un modelo concreto. El origen se atribuye a un filtrador del ecosistema hardware y se interpreta como una reducción de inventario que, de materializarse, tendría un efecto casi inmediato: menos unidades en el canal y más tensión sobre el precio final, especialmente en modelos con configuraciones de VRAM más exigentes.

En paralelo, Tom’s Hardware ha recogido la misma línea de filtraciones, insistiendo en que el ajuste de suministro —si se confirma— llega en un momento delicado: el mercado ya venía notando subidas sostenidas de precio en varias GPUs y una disponibilidad irregular en ciertas configuraciones.

El factor VRAM: cuando el problema no es la GPU, sino lo que la acompaña

La clave, tanto en las filtraciones como en la respuesta de NVIDIA, está en la memoria gráfica. En la práctica, la producción y comercialización de tarjetas no depende solo del chip, sino de un “pack” de componentes donde la VRAM puede convertirse en el limitante real.

La presión no nace en el gaming de forma aislada. En las últimas semanas, distintos análisis han señalado que la demanda ligada a infraestructura de IA está estrechando el mercado de memoria a nivel global, absorbiendo capacidad y afectando al equilibrio entre segmentos. En otras palabras: aunque las GPU de consumo usen VRAM distinta a la HBM típica de aceleradores de centro de datos, el mercado de memoria se comporta como un sistema interconectado, con capacidad industrial finita y picos de demanda que empujan precios y disponibilidad.

Esa tensión explica por qué algunas marcas empiezan a hablar abiertamente de “parón” o reducción en modelos concretos. Por ejemplo, The Verge informó de que ASUS habría puesto en fin de vida ciertas variantes por problemas de suministro de memoria, mientras NVIDIA insistía en que seguía enviando SKUs y trabajaba con proveedores para mejorar la disponibilidad.

¿Qué pasa con las RTX 50 “SUPER”? El refresh, en el aire

Más allá de la disponibilidad inmediata, el mercado mira a un segundo efecto: el calendario. Parte del interés de los usuarios y de algunos ensambladores estaba en una hipotética serie RTX 50 “SUPER”, que diferentes rumores vinculaban al uso de módulos de GDDR7 de 3 GB, una configuración que —si la VRAM es precisamente el cuello de botella— se vuelve aún más difícil de escalar.

En ese punto, varias publicaciones especializadas han sugerido que el refresh podría retrasarse de forma indefinida o, al menos, no aparecer cuando muchos lo esperaban. Tom’s Guide recogió que no habría que contar con anuncios “SUPER” a corto plazo, en parte por el contexto de suministro y por la ausencia de señales firmes en el calendario público de lanzamientos.

PC Gamer, por su parte, añadió otra capa: la idea de que NVIDIA podría estar reajustando la producción de GPUs gaming durante la primera mitad de 2026 por el impacto del suministro de VRAM, lo que encajaría con una estrategia de priorización de modelos o configuraciones con menor presión de memoria.

Lo que sí se sabe y lo que aún no: entre declaración oficial y señales del mercado

A día de hoy, el cuadro queda dividido en dos planos:

  • Confirmado por NVIDIA: la compañía reconoce restricciones de memoria, sostiene que la demanda es alta y afirma que continúa enviando todos los SKUs de GeForce, trabajando con proveedores para maximizar la disponibilidad.
  • No confirmado oficialmente: el supuesto recorte del 15–20 % a socios AIC y la idea de “no nuevas GPUs” dentro del año se mueven en el terreno de la filtración y la interpretación del canal.

En términos prácticos, para el usuario final la diferencia es sutil: si la memoria aprieta, el mercado responde de forma predecible con menos stock, precios más altos y compras más impulsivas por miedo a quedarse sin unidades. Y para los ensambladores, el problema no es solo vender menos, sino gestionar un portafolio donde ciertas configuraciones (sobre todo las que consumen más VRAM por tarjeta) pueden volverse más difíciles de sostener.

El mensaje de fondo, tanto si el recorte existe como si no, es claro: la próxima fase del hardware de consumo se juega en una cadena de suministro donde la memoria vuelve a ser protagonista. Y cuando eso ocurre, el “precio recomendado” tiende a convertirse en una referencia teórica más que en una realidad del escaparate.


Preguntas frecuentes

¿NVIDIA ha confirmado que haya recortado el suministro de RTX 50 a los ensambladores?
No. Lo que NVIDIA ha confirmado es que la demanda es alta y que existe limitación de suministro de memoria, asegurando que sigue enviando todos los SKUs de GeForce y que trabaja con proveedores para maximizar disponibilidad.

¿Por qué la escasez de memoria afecta tanto al precio de las gráficas?
Porque la tarjeta no es solo el chip: depende de VRAM, PCB, regulación de energía y ensamblaje. Si faltan módulos de memoria, se fabrican menos unidades o se priorizan configuraciones, y el canal responde con subidas de precio.

¿Qué implicaría un recorte del 15–20 % en el suministro a AICs?
Menos inventario para socios, menos stock en tiendas y más presión sobre precios, especialmente en modelos demandados o con configuraciones de VRAM más complejas.

¿Habrá RTX 50 “SUPER” en 2026?
No hay confirmación oficial. Algunas informaciones apuntan a retrasos o incertidumbre alrededor de ese refresh, en un contexto donde el suministro de memoria aparece como factor limitante.

vía: wccftech

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