Noveon capta 215 millones para fabricar imanes de tierras raras en EE. UU. y acelerar el “reshoring” frente a China

La empresa estadounidense Noveon Magnetics, con sede en Texas, ha cerrado una ronda de financiación de 215 millones de dólares para ampliar su capacidad industrial en Estados Unidos y reforzar el suministro local de imanes de tierras raras, una pieza crítica en sectores que van desde el automóvil y la electrónica hasta la defensa. La operación, adelantada por The Wall Street Journal y replicada por Tom’s Hardware, se enmarca en un movimiento más amplio: reconstruir dentro del país una cadena de suministro que durante años ha dependido de China para materiales y procesos clave.

Los imanes de tierras raras —en particular los basados en neodimio— son esenciales para motores eléctricos de alta eficiencia, aerogeneradores, sistemas industriales y múltiples aplicaciones militares. Su importancia se ha multiplicado con la electrificación y con la demanda de hardware para computación avanzada, incluida la Inteligencia Artificial (IA), que está tensionando varias cadenas de componentes. El problema para Washington es doble: por un lado, la concentración global de capacidades en China; por otro, el tiempo necesario para levantar o escalar producción doméstica (años, no meses), incluso con capital abundante.

Un inversor dominante y asientos en el consejo

De acuerdo con la información publicada, la ronda de Noveon está liderada casi por completo por One Investment Management, el vehículo de inversión de Rajeev Misra (exresponsable del Vision Fund de SoftBank). En el reparto, 200 millones proceden de esa firma, que además pasará a tener dos asientos en el consejo de administración y un rol de accionista de referencia. La lectura es clara: el capital privado no solo apuesta por capacidad industrial, también busca influencia directa en la ejecución de una estrategia que depende de decisiones técnicas, contratos y plazos de construcción.

No es solo Noveon: el auge del “reshoring” en minerales críticos

La ronda de Noveon no llega aislada. En 2025, el flujo de capital hacia startups estadounidenses de minerales críticos alcanzó niveles récord: Tom’s Hardware cifra la inversión de venture capital en torno a 630 millones de dólares en el conjunto del año.

En paralelo, proyectos industriales de mayor escala intentan cubrir eslabones completos de la cadena —desde el procesamiento hasta la fabricación de imanes— combinando préstamos, inversión privada y apoyo público:

  • Vulcan Elements, con planes para una instalación de fabricación de imanes en Carolina del Norte, ha articulado un paquete financiero donde destaca un préstamo condicional de 620 millones de dólares del Departamento de Energía de EE. UU., además de otras aportaciones privadas.
  • En el frente corporativo, MP Materials ha acelerado su estrategia de imanes en EE. UU. con contratos industriales (por ejemplo, acuerdos para suministrar imanes a fabricantes de automoción) y un papel creciente del sector público: Reuters ha informado de una operación en la que el Departamento de Defensa pasa a ser el mayor accionista tras una inversión significativa, reflejando el carácter estratégico del suministro.

Este patrón —dinero privado, pero también participación del Estado vía préstamos, compras garantizadas o incluso posiciones accionariales— busca reducir el riesgo de un negocio intensivo en capital que, de otro modo, podría tardar demasiado en despegar.

La palanca china y el problema de la concentración

El trasfondo es geopolítico. China mantiene una posición dominante en el refinado y procesado de tierras raras y, en distintos momentos, ha utilizado controles de exportación como herramienta de presión en disputas comerciales. Reuters recordaba que China refina aproximadamente el 90% de las tierras raras a nivel mundial y que, para Estados Unidos, la dependencia de importaciones chinas ha sido históricamente elevada.

La consecuencia práctica es que, aunque se financien nuevas plantas en Texas o Carolina del Norte, la transición no es inmediata: poner en marcha capacidad industrial, cualificar producción, cerrar contratos de suministro y asegurar materias primas requiere tiempo. Por eso, el objetivo realista que describen analistas y legisladores no es “ganar” el mercado global de imanes a corto plazo, sino construir resiliencia: capacidad mínima suficiente para evitar que una restricción externa paralice industrias críticas.

Resiliencia: fábricas… y reservas estratégicas

La estrategia estadounidense empieza a parecerse a la lógica de seguridad energética: no basta con producir más; también hay que almacenar. En enero de 2026, Axios informó de una propuesta legislativa para crear una reserva de 2.500 millones de dólares en minerales críticos, incluyendo productos como los imanes de tierras raras, con el fin de amortiguar futuros shocks de suministro.

Además, la administración estadounidense también ha explorado vías de descompresión de tensiones comerciales. AP informó de un acuerdo bilateral para acelerar exportaciones de minerales e imanes desde China a EE. UU. tras retrasos vinculados a permisos y restricciones, un recordatorio de que la dependencia, por ahora, sigue siendo un hecho operativo.

Qué puede cambiar y qué no, en el corto plazo

La financiación de Noveon suma músculo a un sector que llevaba años siendo una “pieza olvidada” de la reindustrialización. Sin embargo, incluso en el escenario optimista, la industria estadounidense seguirá conviviendo con varias realidades:

  1. Plazos largos: la construcción y escalado de plantas no responde al ciclo trimestral, sino a horizontes plurianuales.
  2. Dependencia de materias primas: fabricar imanes no elimina, por sí solo, el cuello de botella del mineral procesado y de la química asociada.
  3. Mercado global y costes: competir con ecosistemas ya integrados requiere eficiencia, contratos estables y, en algunos casos, apoyo estatal sostenido.

En ese marco, la ronda de Noveon puede leerse menos como una solución inmediata y más como una apuesta por capacidad estratégica: suficiente para que, cuando haya fricción comercial o restricciones, Estados Unidos no se quede sin una de las piezas más pequeñas —y, a la vez, más decisivas— de la economía electrificada.


Preguntas frecuentes

¿Qué son los imanes de tierras raras y por qué son tan importantes para coches eléctricos y aerogeneradores?

Porque permiten motores y generadores más compactos y eficientes, lo que se traduce en mejor rendimiento energético y menor peso en aplicaciones industriales.

¿Cuánto tiempo tarda en ponerse en marcha una fábrica de imanes en EE. UU.?

Normalmente años, entre construcción, validación del proceso, cualificación industrial y escalado estable de producción.

¿Por qué el Gobierno de EE. UU. entra como accionista o financiador en empresas de minerales críticos?

Para asegurar suministro en sectores estratégicos y reducir el riesgo de inversiones intensivas en capital, usando herramientas como préstamos, compras garantizadas o participaciones.

¿Puede EE. UU. reducir su dependencia de China sin cortar el comercio internacional?

A corto plazo, es difícil: incluso con nuevas plantas, la cadena global sigue concentrada. La estrategia apunta más a resiliencia y redundancia que a autosuficiencia total inmediata.

Referencias: WSJ y tomshardware

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