Madrid refuerza su papel como nodo estratégico de interconexión en España con la disponibilidad de Megaport en el centro de datos de Templus. El movimiento permite a las empresas contratar conectividad privada bajo demanda hacia nubes públicas y redes globales, sin depender exclusivamente de Internet para el tránsito entre entornos críticos. En la práctica, se traduce en provisión más rápida, mayor elasticidad y una forma más directa de desplegar arquitecturas híbridas y multicloud desde el “core” del ecosistema digital madrileño.
En un mercado donde el cuello de botella ya no es solo el cómputo, sino también la red, la interconexión se ha convertido en una pieza de infraestructura tan relevante como el propio centro de datos. Las compañías que operan con cargas de trabajo sensibles a la latencia —desde analítica en tiempo real hasta plataformas de comercio electrónico, servicios financieros o entornos de IA— están priorizando conexiones privadas por motivos que van más allá del rendimiento: seguridad, previsibilidad y control operativo.
Qué cambia para empresas y equipos técnicos
La propuesta de valor de Megaport en este tipo de despliegues es clara: habilitar conectividad “as-a-service” desde el data center, con capacidades que normalmente se asocian a entornos de interconexión avanzados. Para el cliente, el impacto suele concentrarse en cuatro ejes:
- Tiempo de despliegue: reducir el ciclo de provisión de conectividad privada frente a alternativas más rígidas o de mayor fricción administrativa.
- Flexibilidad multicloud: facilitar el acceso a múltiples proveedores y ecosistemas sin rediseñar toda la topología cada vez que cambia un requisito o un destino.
- Aislamiento del tráfico crítico: mover flujos sensibles fuera de la Internet pública, reduciendo superficie de exposición y variabilidad.
- Escalabilidad operativa: acompañar el crecimiento del negocio con una capa de red más modular, especialmente en organizaciones con picos de demanda o expansión internacional.
En la práctica, esto encaja con una tendencia que se está acelerando: cada vez más empresas intentan construir un “núcleo” estable (datos, identidades, observabilidad y control) y, alrededor, conectar servicios donde tenga más sentido por coste, cumplimiento o rendimiento. En ese diseño, la conectividad privada deja de ser un “extra” y pasa a ser un requisito de arquitectura.
Madrid como punto de intercambio para híbrido y multicloud
La disponibilidad de este tipo de interconexión en Madrid no es un detalle menor. La capital se ha consolidado como un punto natural de agregación para despliegues nacionales e ibéricos, y su papel crece conforme aumentan las necesidades de baja latencia, residencia del dato y optimización de costes de salida (egress) en proyectos de nube.
La consecuencia más relevante para muchas organizaciones no es solo “conectar con la nube”, sino poder hacerlo con un enfoque más cercano al de una red de producción: rutas controladas, menor imprevisibilidad y una experiencia más consistente en servicios que dependen de milisegundos.
Casos de uso típicos
Aunque cada empresa lo aterriza de manera distinta, en un entorno como el de Templus en Madrid suele verse valor inmediato en escenarios como:
- Extensión de CPD a nube para entornos híbridos (backups, bursting, entornos de desarrollo, contingencia).
- Interconexión con socios (proveedores, integradores, plataformas de pago, marketplaces) con exigencias de SLA.
- Arquitecturas distribuidas donde la latencia y la estabilidad del enlace impactan directamente en experiencia de usuario.
- Plataformas reguladas que buscan minimizar riesgos asociados al tránsito por Internet pública.
Un mensaje de fondo: la red vuelve a ser protagonista
La industria ha pasado años centrada en cómputo y almacenamiento, pero el auge de la IA, la modernización de aplicaciones y el crecimiento del multicloud han devuelto a la red a primera línea. En ese contexto, la llegada de Megaport al centro de datos de Templus en Madrid se lee como una pieza más de un fenómeno mayor: la interconexión se está convirtiendo en ventaja competitiva, no solo en un componente técnico.
Para las empresas, el reto ya no es únicamente “estar” en la nube o “tener” un data center, sino conectar bien ambos mundos: con rendimiento, con seguridad y con agilidad para cambiar de rumbo sin rehacer la infraestructura cada vez.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa “conectividad privada bajo demanda” en un centro de datos?
Que la empresa puede habilitar enlaces privados hacia nubes y redes con mayor agilidad y control que usando únicamente Internet, ajustando capacidad y destinos según necesidades operativas.
¿Qué ventajas aporta frente a una VPN sobre Internet?
Normalmente ofrece mayor previsibilidad (menos variación), menor exposición al tráfico público y un enfoque más alineado con entornos de producción donde la estabilidad del enlace es crítica.
¿Para qué tipo de compañías tiene más sentido una interconexión así?
Suele encajar especialmente en entornos con requisitos de baja latencia, servicios digitales 24×7, cumplimiento normativo, o modelos híbridos/multicloud donde se intercambian grandes volúmenes de datos.
¿Esto sustituye al acceso a Internet tradicional?
No necesariamente. Lo habitual es combinar ambas capas: Internet para navegación y ciertos consumos, y conectividad privada para flujos críticos, integración con nubes, socios o aplicaciones sensibles a la latencia.
vía: Linkedin