Mediterra DataCenters desembarca en España con un nuevo centro de datos “verde” en el área de Barcelona

España sigue sumando proyectos de infraestructura digital, y Cataluña acaba de colocarse en el radar con un nuevo anuncio: Mediterra DataCenters, plataforma regional de centros de datos para el sur de Europa, confirma su entrada en el mercado español tras adquirir un emplazamiento “estratégico” en el entorno industrial de Barcelona y poner en marcha el desarrollo de un nuevo data center que, si se cumplen los plazos, estaría operativo en la segunda mitad de 2.027.

La compañía asegura haber obtenido las aprobaciones necesarias y contar ya con una conexión eléctrica de 12 MW, un dato clave en un momento en el que la disponibilidad de energía —y no solo el suelo o la fibra— se ha convertido en el primer filtro para cualquier instalación. En términos de capacidad “IT” instalada, Mediterra cifra el proyecto en 8 MW, distribuidos en módulos de 1,3 MW para facilitar el despliegue progresivo y la escalabilidad sin tener que esperar a que el edificio entero esté a plena carga desde el primer día.

Un diseño orientado a densidad, escalado rápido y eficiencia

Aunque el anuncio no entra en detalles de arquitectura ni de clientes ancla, el posicionamiento es claro: el nuevo hub está pensado para cargas de IA y HPC (computación de alto rendimiento), dos segmentos que elevan los requisitos técnicos por encima de lo habitual en colocation “clásico”. En la práctica, esto suele traducirse en racks más densos, exigencias de refrigeración más complejas y una planificación energética más estricta, porque el margen de improvisación se reduce cuando la potencia por sala empieza a apretar.

En superficie, el proyecto se describe como una instalación con aproximadamente 9.700 m² de área útil. Y, a nivel de construcción, la compañía insiste en el enfoque modular: crecer por “bloques” permite acompasar la inversión a la demanda real, además de reducir el riesgo de sobredimensionar en la fase inicial.

El “cómo” importa: energía, agua y calor residual

Uno de los puntos donde Mediterra pone más énfasis es el componente ambiental. Afirma que el centro de datos operará con energía 100% verde, y destaca un sistema de refrigeración en circuito cerrado que evita la evaporación de agua asociada a ciertos esquemas tradicionales. En paralelo, señala que los grupos electrógenos de respaldo estarían preparados para funcionar con HVO100, un combustible renovable que varias industrias están incorporando como alternativa de menor huella frente a diésel convencional, especialmente en entornos donde la continuidad de negocio obliga a mantener generación onsite.

También se menciona que el diseño contemplará facilitar la recuperación e intercambio de calor residual con utilities locales. No es un detalle menor: la reutilización del calor se está convirtiendo en una pieza recurrente del discurso (y de la regulación) en Europa, sobre todo en ubicaciones donde el impacto energético de los centros de datos es cada vez más visible para el territorio.

Barcelona como polo: cables, latencia y un nuevo equilibrio con Madrid

El anuncio llega en un momento en el que el mercado español se está moviendo en dos direcciones a la vez: por un lado, Madrid mantiene el papel de gran nodo de interconexión y concentración de demanda; por otro, el eje de Barcelona busca reforzar su atractivo como hub complementario, especialmente para proyectos que valoran proximidad a industria, talento y ecosistema tecnológico local.

Mediterra añade un argumento más: sostiene que el sur de Europa se beneficiará en los próximos años de un aumento muy significativo de capacidad de cables submarinos, un factor que, de confirmarse en la magnitud prevista, suele tener efecto directo en competitividad regional: más capacidad internacional, más redundancia y mejores rutas para tráfico global.

Una entrada con lectura estratégica

Más allá del titular, la jugada refleja una tendencia que se repite en 2.026: operadores y plataformas regionales intentan posicionarse en ubicaciones donde confluyen tres variables difíciles de conseguir a la vez: energía, terreno/permiso y tiempo de entrega. En otras palabras, no gana solo quien tiene mejores racks, sino quien logra “encajar” el proyecto en un calendario realista y con suministro energético garantizado.

De momento, la compañía no ha publicado cifras de inversión ni ha detallado clientes, pero el marco del proyecto deja entrever el tipo de conversaciones que dominan hoy el sector: potencia disponible, escalabilidad por fases, compatibilidad con refrigeración líquida y credenciales de sostenibilidad suficientemente sólidas como para pasar el escrutinio de grandes compradores (incluidos hiperescalares y corporaciones con políticas ESG estrictas).

Si el plan se materializa, el centro de datos en el área de Barcelona se sumará a una lista creciente de desarrollos que están redefiniendo el mapa español: menos anuncios “genéricos” y más proyectos que nacen ya pensando en IA, densidad y eficiencia, porque es ahí donde se está desplazando el mercado.

vía: mediterra datacenters

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