España quiere jugar en la “primera división” de la infraestructura de Inteligencia Artificial en Europa. El Gobierno ha anunciado que Madrid se incorporará, junto a Cataluña, a la candidatura española para optar a una de las futuras gigafactorías europeas de IA: instalaciones a gran escala concebidas para entrenar y desplegar modelos de nueva generación con necesidades masivas de computación, energía y redes. El anuncio lo realizó el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, durante el foro Spain Investors Day celebrado en Madrid, con un mensaje político claro: sumar territorios para reforzar una propuesta nacional con ambición industrial y tecnológica.
La candidatura española se apoyará en dos ubicaciones: la ya definida de Móra la Nova (Tarragona) y un segundo emplazamiento en San Fernando de Henares (Madrid). El Ejecutivo plantea que el proyecto se impulse mediante un consorcio público-privado en el que participa la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), un vehículo público creado para catalizar inversiones estratégicas en ámbitos como los semiconductores, la conectividad o la propia IA.
Qué es una “gigafactoría” de IA y por qué Bruselas las quiere
El concepto de gigafactoría no es un eslogan: habla de capacidad computacional a escala industrial. Según el planteamiento que se está moviendo en el ámbito europeo, estas infraestructuras se diseñan para concentrar más de 100.000 procesadores avanzados de IA, con prioridades claras: acceso energético, cadenas de suministro fiables, redes de alto rendimiento, eficiencia y automatización. El calendario que maneja el Gobierno sitúa su posible puesta en marcha entre 2027 y 2028, en línea con el objetivo comunitario de seleccionar varias instalaciones en distintos Estados miembros.
Bruselas, en paralelo, intenta acelerar una estrategia de infraestructura que permita a Europa reducir dependencia y ganar músculo en IA. En ese contexto aparece InvestAI, una iniciativa anunciada por Ursula von der Leyen con la intención de movilizar hasta 200.000 millones de euros para impulsar el ecosistema europeo, incluyendo grandes “fábricas” de computación para IA.
Dinero, suelo y electricidad: el triángulo que decidirá la carrera
El ministro ha defendido que la inversión público-privada “podría superar” los 4.000 millones de euros, una cifra que da la medida del salto: aquí no se habla de un centro de datos más, sino de infraestructura estratégica con implicaciones industriales, regulatorias y energéticas. Y, como en toda carrera por capacidad, el cuello de botella no es solo el dinero: es la disponibilidad de potencia eléctrica, las licencias, el agua y la aceptación social en los territorios donde se ubican los proyectos.
La decisión de añadir Madrid busca reforzar la candidatura con un enfoque “doble” que combine suelo, conectividad y ecosistema empresarial. Cataluña, por su parte, ya venía posicionando Tarragona como enclave industrial y logístico para proyectos energéticos y tecnológicos, mientras que Madrid concentra buena parte del tejido digital, la demanda empresarial y los nodos de conectividad del país. El mensaje de fondo es que, en IA, la geografía importa… pero también la capacidad de coordinar permisos, operadores, energía y financiación en tiempos competitivos.
Tabla rápida: cómo se perfila la candidatura española
| Elemento clave | Qué propone España | Por qué importa |
|---|---|---|
| Modelo de candidatura | Doble sede (Cataluña + Madrid) | Refuerza capacidad territorial, talento y conectividad |
| Ubicaciones | Móra la Nova (Tarragona) + San Fernando de Henares (Madrid) | Aporta redundancia logística y músculo de ecosistema |
| Financiación | Consorcio público-privado con participación de la SETT | Permite movilizar capital y acelerar inversión |
| Magnitud económica | Más de 4.000 millones de euros (estimación) | Escala industrial: energía, obra civil, red y hardware |
| Requisitos técnicos | > 100.000 procesadores de IA, foco en energía/red/eficiencia | Define el listón real de una gigafactoría |
| Ventana temporal | Operativas entre 2027 y 2028 (objetivo) | Marca el ritmo de permisos, suministro y construcción |
Lo que está en juego: soberanía digital y “capacidad país”
Más allá del titular, la candidatura tiene dos lecturas. La primera es económica: atraer una gigafactoría implica inversión, empleo cualificado y un imán para proveedores (energía, refrigeración, telecom, construcción, seguridad, mantenimiento…). La segunda es estratégica: quien aloja infraestructura de entrenamiento y despliegue de modelos avanzados condiciona su autonomía tecnológica, su capacidad de innovación y su competitividad industrial.
Europa —y España dentro de esa ecuación— llega tarde a algunos tramos de la carrera global, pero intenta compensarlo con coordinación público-privada, regulación y financiación. La pregunta no es solo si España logrará “ganar” una gigafactoría: es si podrá demostrar, en tiempo y forma, que tiene lo que realmente decide estas inversiones: energía disponible, plazos realistas, seguridad jurídica, conectividad de primer nivel y una cadena de suministro preparada.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una “fábrica de IA” y una “gigafactoría de IA”?
La gigafactoría se concibe como un salto de escala: más potencia de computación, más integración con energía y red, y capacidad para entrenar modelos de próxima generación con necesidades masivas.
¿Dónde se ubicaría la gigafactoría española si España resulta elegida?
La candidatura anunciada contempla dos ubicaciones: Móra la Nova (Tarragona) y San Fernando de Henares (Madrid).
¿Cuánta inversión se estima para el proyecto?
El Gobierno ha planteado que la inversión público-privada conjunta podría superar los 4.000 millones de euros.
¿Cuándo deberían estar operativas las gigafactorías europeas de IA?
El horizonte que se maneja en el planteamiento público es 2027–2028, asociado a la selección de varias instalaciones en la UE y su despliegue posterior.