La crisis de AFRINIC, el registro regional de internet responsable de repartir direcciones IP y números ASN en África y parte del océano Índico, ha entrado en una nueva fase. La organización publicó el 12 de marzo una actualización en la que denuncia una “serie coordinada” de acciones legales que, a su juicio, están dificultando la recuperación de su estabilidad operativa. En el centro del conflicto vuelve a aparecer Cloud Innovation Ltd., la empresa vinculada a Lu Heng que recibió 6,2 millones de direcciones IPv4 entre 2013 y 2016 y que desde hace años mantiene una batalla judicial con el registro africano.
Lo que empezó como una disputa sobre el uso de recursos numéricos ha terminado convertiéndose en una pelea que afecta a una pieza crítica de la gobernanza global de internet. AFRINIC sostiene que las demandas, objeciones y peticiones impulsadas por Cloud Innovation y otras entidades asociadas han consumido millones de dólares en costes legales, han bloqueado reformas internas y han contribuido a mantener a la organización en una situación de fragilidad institucional. Cloud Innovation, por su parte, niega la interpretación de AFRINIC y rechaza que haya incumplido los términos que justificaron la asignación de esas direcciones.
Un conflicto que va mucho más allá de un simple recurso técnico
La parte más sensible del caso está en la dimensión del bloque asignado. AFRINIC afirmó ya en 2022 que Cloud Innovation había recibido 6,2 millones de IPv4 “siguiendo necesidades expresadas para la región”, pero que después detectó posibles incumplimientos del Registration Service Agreement, el contrato que regula el uso de esos recursos. En marzo de 2021 inició el procedimiento contractual para retirarlos y, según el propio registro, esa decisión desencadenó una ofensiva judicial prolongada.
Ese volumen de direcciones no es menor. ARIN, el registro de Norteamérica, recordó en 2021 que Cloud Innovation había recibido esos 6,2 millones de IPv4 en cuatro entregas distintas y añadió que, tras revisar la utilización de esos bloques, la “abrumadora mayoría” no parecía usarse dentro del continente africano. Esa observación es clave, porque uno de los argumentos centrales de AFRINIC es precisamente que el modelo de gobernanza de los registros regionales se basa en que los recursos se asignan para servir a sus respectivas regiones y bajo políticas comunitarias, no como activos sin vínculo territorial.
La disputa, por tanto, no es solo contractual. También enfrenta dos formas de entender IPv4 en 2026. Por un lado, la visión clásica de los registros, donde las direcciones siguen siendo recursos escasos que deben administrarse bajo reglas comunitarias. Por otro, la realidad de un mercado mundial donde IPv4 se comporta cada vez más como un activo valioso, transferible y arrendable, con un precio implícito muy real en el mercado secundario. AFRINIC evita hablar de “propiedad” en esos términos, pero toda la crisis demuestra hasta qué punto esa escasez ha convertido las direcciones en un bien con enorme valor económico.
Más de 25 casos, cuentas congeladas y una organización bajo presión
AFRINIC resume el choque con una cifra muy concreta: Cloud Innovation ha presentado más de 25 casos contra la organización ante la Corte Suprema de Mauricio y 2 más ante la Corte Suprema de Seychelles, además de otras acciones iniciadas por empresas asociadas, como Larus Cloud Service, Africa on Cloud o Crystal Web. El propio registro sostiene que algunas de esas medidas cautelares e interim orders llegaron a impedir en distintos momentos el funcionamiento normal de su consejo de administración.
La cronología judicial publicada por AFRINIC muestra hasta qué punto el conflicto ha ido escalando. En 2021 hubo intentos de congelar fondos del registro, reclamaciones por difamación, solicitudes para embargar recursos IPv4 sin asignar e incluso acciones para frenar decisiones internas. En 2023, una de las derivadas más graves fue la designación de un receiver, una figura equivalente a una administración judicial temporal. Y en julio de 2025, Cloud Innovation presentó una petición para la liquidación de AFRINIC, un procedimiento que sigue abierto según el listado de causas publicado por la propia organización.
ICANN también ha seguido de cerca la situación. En marzo de 2025 informó de que la Corte Suprema de Mauricio había nombrado a Gowtamsingh Dabee como nuevo receiver de AFRINIC y le había ordenado acelerar el proceso electoral para reconstituir el consejo. Más tarde, ICANN intervino públicamente para reclamar elecciones “libres, justas y transparentes”, un movimiento poco habitual que reflejaba hasta qué punto la crisis de AFRINIC había dejado de ser un problema local para convertirse en una preocupación para la estabilidad del sistema global de registros de internet.
Ese proceso culminó, al menos parcialmente, en septiembre de 2025, cuando AFRINIC consiguió celebrar elecciones y anunciar un nuevo consejo de administración. En su actualización de esta semana, la propia organización habla de una participación “sin precedentes” y sostiene que ahora intenta restaurar operaciones estables, auditar cuentas, cubrir vacíos de gobernanza y volver a prestar servicio con normalidad. Pero a la vez admite que las nuevas acciones judiciales siguen retrasando ese proceso.
Por qué esta batalla importa a toda África
Lo más inquietante de la historia es que AFRINIC no es una empresa cualquiera, sino el único registro regional de internet del continente africano. Si su capacidad de asignar direcciones, mantener bases de datos o aplicar políticas queda paralizada durante demasiado tiempo, el daño va más allá de una pelea societaria. Afecta a operadores, universidades, puntos neutros, empresas y nuevos proyectos digitales que dependen de que el registro funcione con normalidad. En su comunicado, AFRINIC recuerda que sus recientes asignaciones aprobadas por el receiver han sido impugnadas judicialmente, algo que convierte la disputa en un problema directo para el ecosistema de conectividad de la región.
También hay una dimensión política de fondo. AFRINIC insiste en que los intereses privados no pueden imponerse sobre los intereses generales del continente, mientras Smart Africa ya alertó el año pasado de que un eventual desmantelamiento del registro pondría en riesgo la soberanía digital africana. Es un lenguaje duro, pero refleja bien el punto al que ha llegado la crisis: no se discute solo quién controla 6,2 millones de IPv4, sino quién define las reglas del juego sobre recursos críticos de internet en una región que todavía necesita espacio para crecer.
Al final, la saga de AFRINIC deja una lección incómoda para toda la industria: mientras el mundo siga tratando IPv4 como un recurso técnico escaso pero al mismo tiempo como un activo de mercado con un valor altísimo, el choque entre gobernanza y negocio seguirá creciendo. África lo está viviendo de la forma más dura posible, con su registro regional atrapado entre tribunales, litigios y un conflicto que dura ya demasiado.
Preguntas frecuentes
¿Qué es AFRINIC y por qué es tan importante?
AFRINIC es el registro regional de internet para África y parte del océano Índico. Se encarga de asignar direcciones IP y números ASN y de mantener servicios clave como WHOIS o RPKI para su región.
¿Cuántas direcciones IPv4 recibió Cloud Innovation?
Según AFRINIC y ARIN, Cloud Innovation recibió 6,2 millones de direcciones IPv4 en cuatro entregas distintas entre 2013 y 2016.
¿Cuántos litigios ha presentado Cloud Innovation contra AFRINIC?
La página oficial de FAQs de AFRINIC afirma que Cloud Innovation ha iniciado más de 25 casos en Mauricio y 2 en Seychelles, además de otras acciones impulsadas por empresas vinculadas.
¿Sigue AFRINIC bajo presión judicial en 2026?
Sí. AFRINIC asegura que sigue afrontando objeciones a las elecciones, recursos contra nuevas asignaciones de IP y la petición de liquidación presentada en julio de 2025, todo ello mientras intenta normalizar su gobierno interno.
fuente: brandergroup