El salto del 76 % en los precios eléctricos del mayor mercado regional de EE. UU. no es una anécdota local ni una rareza del sistema energético norteamericano. Es un aviso. En la red PJM, que cubre 13 estados y Washington D. C., el coste mayorista medio pasó de 77,78 dólares/MWh en el primer trimestre de 2025 a 136,53 dólares/MWh en el mismo periodo de 2026. El supervisor independiente Monitoring Analytics atribuye buena parte de esa tensión a la demanda de los centros de datos, en especial en zonas como el norte de Virginia, donde se concentra una de las mayores bolsas de infraestructura digital del mundo.
Europa no tiene el mismo diseño de mercado que PJM, ni el mismo grado de concentración geográfica en un único nodo. Pero el riesgo de fondo sí es parecido: que una demanda eléctrica gigantesca, acelerada por la inteligencia artificial, empuje inversiones en red, generación y equipos que acaben repartiéndose entre todos los consumidores si no se regulan bien. La pregunta ya no es si necesitamos centros de datos. Los necesitamos. La pregunta es quién paga la infraestructura eléctrica que exigen y bajo qué condiciones.
El caso PJM: cuando el centro de datos entra en la factura de todos
El informe de Monitoring Analytics es relevante porque no se limita a decir que los centros de datos consumen mucha electricidad. Señala que su crecimiento ha alterado las condiciones de oferta y demanda del mercado de capacidad. En palabras del propio supervisor, los impactos sobre los clientes han sido muy grandes y no son reversibles, y serán aún mayores si no se abordan a tiempo los problemas asociados a la carga de los centros de datos. TechCrunch recogía además una frase muy directa del informe: sin el aumento de la demanda de los centros de datos, el mercado de capacidad no habría visto las mismas condiciones de tensión ni los mismos precios elevados.
| Indicador en PJM | Dato |
|---|---|
| Precio mayorista medio Q1 2025 | 77,78 dólares/MWh |
| Precio mayorista medio Q1 2026 | 136,53 dólares/MWh |
| Subida interanual | 75,5 % / 76 % |
| Cobertura de PJM | 13 estados y Washington D. C. |
| Principal factor señalado por el supervisor | Crecimiento de carga de centros de datos |
| Riesgo descrito | Costes elevados trasladados al conjunto de consumidores |
La solución que empieza a tomar fuerza en EE. UU. es sencilla de formular y difícil de ejecutar: los grandes consumidores deben pagar su camino a la red. Si una tecnológicas pide cientos de megavatios para entrenar modelos o servir inferencia, no debería esconder ese coste dentro de una subasta general que termina elevando la factura del hogar, de la pyme o de la industria que no participa en ese negocio. Tom’s Hardware resume esa lectura al explicar que el supervisor defiende que los centros de datos negocien directamente su capacidad con productores eléctricos, en lugar de mezclar toda esa demanda en el mercado general de capacidad.
Este debate llega después de años en los que la energía parecía un insumo más del cloud. Se hablaba de regiones, zonas de disponibilidad, GPUs, latencia, conectividad y soberanía de datos, pero no tanto de quién financiaba la subestación, la línea de alta tensión, el refuerzo de transporte o la capacidad firme necesaria para que un campus funcione. La inteligencia artificial ha roto esa comodidad. Un centro de datos ya no es solo un edificio lleno de servidores; es una carga industrial comparable a una gran fábrica.
Europa no está a salvo: solo va por otra vía
La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos se duplicará aproximadamente, desde 485 TWh en 2025 hasta 950 TWh en 2030. La parte asociada específicamente a centros de datos de IA crecerá aún más rápido, con una demanda que se triplica en ese periodo. La AIE también advierte de que la densidad energética de los racks de IA se ha multiplicado por 11 entre 2020 y 2025 y podría volver a multiplicarse por cuatro hasta 2027.
| Escala | Situación actual / reciente | Previsión |
|---|---|---|
| Centros de datos globales | 485 TWh en 2025 | 950 TWh en 2030 |
| Centros de datos en Europa | 96 TWh en 2024 | 168 TWh en 2030 y 236 TWh en 2035 |
| Irlanda | 22 % de la electricidad medida en 2024 | Ya es un caso de presión estructural |
| España | 439 MW IT instalados en 2025 | Hasta 2.537 MW en 2030, según SpainDC |
En Europa, Ember proyecta que la demanda eléctrica de los centros de datos pasará de 96 TWh en 2024 a 168 TWh en 2030 y 236 TWh en 2035. Es un aumento de casi el 150 % en poco más de una década. La cifra no es abstracta: 168 TWh se acerca al consumo eléctrico anual de países medianos.
La Comisión Europea ya reconoce el problema. En su página sobre rendimiento energético de los centros de datos, señala que estas infraestructuras son esenciales para cloud, almacenamiento, IA y servicios digitales, pero también que su rápida demanda eléctrica supone un desafío y que su impacto ambiental depende del uso de agua para refrigeración y de la descarbonización de la electricidad que consumen. Por eso la Directiva de Eficiencia Energética ha introducido obligaciones de seguimiento y reporte para centros de datos con consumo relevante.
Irlanda es el ejemplo más claro de lo que puede ocurrir cuando la concentración de centros de datos supera la capacidad de planificación eléctrica. La oficina estadística irlandesa calcula que estas instalaciones consumieron 6.969 GWh en 2024, un 10 % más que en 2023, y que ya representan el 22 % de toda la electricidad medida del país, frente al 5 % en 2015.
España todavía está lejos de ese nivel de concentración, pero el crecimiento previsto obliga a actuar antes de que el problema llegue. SpainDC estima que el sector podría movilizar 66.900 millones de euros hasta 2030 y que la potencia IT instalada podría pasar de 439 MW en 2025 a 2.537 MW en 2030. Madrid seguiría siendo el principal nodo, con una proyección de hasta 612 MW en 2030.
La cuenta rápida da una idea del tamaño del reto. Un gigavatio de carga constante equivale a 8,76 TWh al año antes de considerar pérdidas, PUE o variaciones de uso. Si un país permite varios gigavatios nuevos de centros de datos sin exigir generación adicional, flexibilidad y refuerzos pagados de forma clara, la presión terminará en la red y, tarde o temprano, en los peajes o en el precio eléctrico.
El problema no es construir centros de datos, sino hacerlo gratis para ellos
La solución fácil sería decir «no» a los nuevos centros de datos. Sería un error. Europa necesita cloud, IA, almacenamiento, ciberseguridad, servicios digitales y capacidad de cómputo propia si quiere tener soberanía tecnológica. Sin infraestructura local, la alternativa es depender aún más de regiones cloud fuera del continente o de hiperescalares que deciden dónde se procesa la economía digital europea.
El problema no es el centro de datos. El problema es permitir que una carga industrial gigantesca capture capacidad de red como si fuera una conexión ordinaria. Una cosa es pagar la electricidad que consumes. Otra distinta es pagar el coste sistémico que generas: nuevas líneas, subestaciones, transformadores, capacidad firme, reservas, flexibilidad, almacenamiento, gestión de picos y posibles congestiones.
Europa tiene una oportunidad que PJM no tuvo: puede ordenar este crecimiento antes de que el coste se descontrole. Para eso hacen falta reglas claras.
| Medida necesaria | Qué resuelve | Riesgo si no se aplica |
|---|---|---|
| Conexiones condicionadas a capacidad real | Evita promesas de megavatios imposibles | Colas especulativas y proyectos bloqueados |
| Pago directo de refuerzos específicos | Reduce el traslado de costes al consumidor general | Socialización de inversiones privadas |
| PPAs con nueva generación adicional | Asegura que el consumo no solo desplaza energía existente | Greenwashing eléctrico |
| Flexibilidad de demanda y baterías | Permite reducir carga en momentos críticos | Más picos y mayor coste del sistema |
| Ubicación cerca de generación y red disponible | Evita saturar nodos urbanos | Moratorias y conflictos locales |
| Reutilización de calor y eficiencia hídrica | Mejora aceptación social y reduce impacto | Rechazo vecinal y presión regulatoria |
El Reino Unido ya ha visto cómo las solicitudes de conexión pueden desbordar el sistema. The Register informó en febrero de que unos 140 proyectos de centros de datos sumaban cerca de 50 GW en solicitudes de acceso a la red británica, una cifra superior al pico de demanda eléctrica nacional registrado hasta ese momento del año. El Gobierno británico ha abierto consultas para frenar solicitudes especulativas y priorizar demanda estratégica, incluidos centros de datos y zonas de crecimiento de IA.
Los Países Bajos muestran otro tipo de tensión: la congestión de red. Ámsterdam decidió en 2025 no permitir más centros de datos ni ampliaciones dentro del municipio, salvo proyectos ya en marcha, para reservar espacio físico y capacidad eléctrica a otras prioridades urbanas.
España está en una fase distinta, con más margen para planificar, pero no con margen infinito. La saturación de nodos de conexión y la reforma de las reglas de acceso serán determinantes para que los proyectos viables avancen y los especulativos no bloqueen capacidad. La discusión sobre centros de datos no puede separarse ya de la planificación eléctrica, del almacenamiento, de la generación renovable y de la capacidad de red.
Una opinión incómoda: el cloud debe pagar su coste completo
Durante años se ha presentado el cloud como una forma más eficiente de usar infraestructura. En muchos casos lo es. Pero la IA introduce otra escala. Cuando una empresa pide 300 MW, 500 MW o 1 GW para entrenar modelos y vender servicios globales, ya no hablamos de una simple carga digital. Hablamos de una industria electrointensiva con márgenes privados y costes sistémicos.
Mi opinión es clara: Europa debe permitir y atraer centros de datos, pero no puede subvencionar indirectamente sus cuellos de botella eléctricos a través de la factura común. El principio debería ser «beneficio privado, coste eléctrico completo». Quien pide capacidad extraordinaria debe aportar generación adicional, financiar refuerzos, ofrecer flexibilidad, asumir interrupciones pactadas cuando proceda y demostrar que su energía no encarece ni desplaza a hogares, pymes e industria local.
Esto no significa cargar contra los operadores serios. Muchos centros de datos firman PPAs renovables, invierten en eficiencia, reutilización de calor, refrigeración avanzada y diseño de baja huella. Pero los PPAs no bastan si no son adicionales y si la red local sigue congestionada. Comprar energía renovable en un contrato financiero no resuelve una subestación saturada ni una línea que tardará siete años en llegar.
Tampoco basta con decir que los centros de datos crean empleo. Lo crean durante la construcción, generan actividad fiscal y habilitan economía digital, pero una vez operativos no siempre emplean a tanta gente como otras industrias con demandas eléctricas parecidas. Por eso la evaluación pública debe ser completa: megavatios, empleos, impuestos, agua, calor residual, inversión en red, flexibilidad y valor tecnológico local.
La inteligencia artificial no es gratis. Su factura aparece en GPUs, memoria, agua, fibra óptica, transformadores, suelo y electricidad. En Estados Unidos ya se ve qué ocurre cuando el sistema mete una demanda enorme en un mercado que no estaba preparado. Europa aún puede evitar una subida tipo PJM, pero solo si deja de tratar los centros de datos como edificios tecnológicos y empieza a tratarlos como grandes consumidores industriales con obligaciones proporcionales.
El futuro del cloud europeo no se decidirá solo por quién tenga más regiones, mejores GPUs o más cables submarinos. Se decidirá por quién consiga integrar centros de datos en la red eléctrica sin romper la factura de los demás. Esa es la frontera real de la IA en Europa: no el modelo, sino el megavatio.
Preguntas frecuentes
¿Puede pasar en Europa una subida eléctrica como la de PJM en EE. UU.?
No de forma idéntica, porque el diseño de mercado europeo es distinto. Pero sí puede haber efectos parecidos a través de congestión de red, mayores peajes, costes de refuerzo, retrasos de conexión y presión sobre precios mayoristas en zonas concretas.
¿Los centros de datos son malos para el sistema eléctrico?
No necesariamente. Pueden aportar inversión, digitalización, calor reutilizable y demanda estable. El problema aparece cuando crecen más rápido que la red y no pagan de forma clara los refuerzos que necesitan.
¿Basta con que las tecnológicas compren energía renovable?
No. Un PPA ayuda, pero debe aportar generación adicional y estar acompañado de capacidad de red, flexibilidad, almacenamiento y planificación local. Si no, puede ser una solución contable más que eléctrica.
¿Qué debería exigir Europa a los nuevos centros de datos de IA?
Conexiones realistas, financiación de refuerzos específicos, flexibilidad de demanda, transparencia energética, eficiencia hídrica, reutilización de calor y ubicación en zonas donde la red pueda absorber nueva carga sin perjudicar a otros consumidores.