Intel ha presentado una nueva familia de procesadores para estaciones de trabajo —los Intel Xeon 600 para Client Workstation— con un mensaje claro: el “hierro” profesional vuelve a crecer en núcleos, ancho de banda de memoria y conectividad, justo cuando los flujos de trabajo de ciencia de datos, desarrollo de IA, simulación de ingeniería, visualización y creación audiovisual exigen más recursos que el PC convencional.
El lanzamiento llega acompañado de una actualización completa de plataforma basada en el chipset Intel W890, pensada para el segmento high-end. La compañía pone el foco en cuatro mejoras: más núcleos, más líneas PCIe, soporte para memoria más rápida y una promesa de mayor eficiencia energética respecto a la generación anterior. En términos de posicionamiento, Intel busca responder al crecimiento de cargas de trabajo altamente paralelizables (render, compilación, simulación) y a la proliferación de configuraciones con varias GPU, aceleradores y almacenamiento NVMe de alto rendimiento.
Hasta 86 “P-cores” y un salto de conectividad para configuraciones multi-GPU
El dato que más llama la atención es el techo de hasta 86 núcleos de rendimiento (P-cores) con turbo de hasta 4,8 GHz en los Xeon 600 para workstation. Intel acompaña el anuncio con cifras de marketing habituales en este segmento: en su comparativa interna, habla de hasta un 9 % más de rendimiento en single-thread y hasta un 61 % más en multi-thread frente a la generación anterior, manteniendo objetivos de consumo similares en el caso del modelo tope de gama comparado (86 núcleos) frente a un anterior de 64 núcleos. La compañía atribuye la mejora principalmente al aumento de core count y a la plataforma. El matiz importante es que esas métricas están medidas con pruebas concretas (Cinebench 2026) y pueden variar según configuración.
Donde la propuesta resulta especialmente atractiva para entornos profesionales es en el apartado de E/S: hasta 128 líneas PCIe 5.0 desde la CPU, una cifra pensada para estaciones de trabajo con varias tarjetas gráficas, tarjetas de red de alto rendimiento y múltiples SSD NVMe sin estrangulamientos. En la práctica, ese margen de conectividad es lo que permite diseñar workstations que no se queden “sin carriles” cuando se mezclan GPU para IA, almacenamiento rápido para datasets y redes de gran ancho de banda para mover proyectos o alimentar granjas de render.
Memoria: de la velocidad a la estabilidad (y el salto a MRDIMM)
Otra de las piezas centrales del anuncio es la memoria. Intel destaca soporte de hasta ocho canales de DDR5 RDIMM con velocidades de hasta 6.400 MT/s (desde 4.800 MT/s en la plataforma anterior, según la propia compañía). Además, introduce en workstation la compatibilidad con DDR5 MRDIMM, con velocidades de hasta 8.000 MT/s, una vía para aumentar el rendimiento de cargas “memory bound” donde el ancho de banda y la latencia mandan tanto como los núcleos.
A esto se suma la continuidad de elementos que, en el mundo profesional, son casi tan importantes como los benchmarks: ECC y tecnologías RAS para integridad de datos y fiabilidad del sistema. En sectores como ingeniería, finanzas, simulación o creación audiovisual con proyectos largos, la estabilidad no es un “extra”, es un requisito.
AMX con FP16: la baza de Intel en IA dentro de la CPU
Intel también intenta marcar perfil en IA desde el propio procesador. Los Xeon 600 para workstation añaden soporte de FP16 en Intel AMX (Advanced Matrix Extensions), con el objetivo de acelerar entrenamiento e inferencia en determinados flujos. En su comunicación, Intel habla de hasta un 17 % de mejora en cargas de trabajo de IA y machine learning frente a la generación previa, medido con SPECworkstation 4.0 AI & Machine Learning, siempre con la advertencia de que el rendimiento depende de software, configuración y escenario.
Este punto es relevante por una razón práctica: no todas las tareas de IA están pensadas para ejecutarse exclusivamente en GPU. En muchas empresas, parte del ciclo de trabajo —preprocesado, ciertas inferencias, prototipado, pruebas de concepto— puede beneficiarse de aceleración en CPU, sobre todo cuando el objetivo es mantener datos en local por costes, latencia o privacidad.
Ajuste fino y overclocking: récords en HWBOT como carta de presentación
El anuncio llega con un guiño al mundo entusiasta-profesional: Intel asegura que la plataforma establece “un nuevo estándar” en overclocking para estaciones de trabajo, con opciones de ajuste avanzadas (telemetría y razones de limitación por núcleo/chiplet, protección y reporting de voltaje, tuning de malla, AVX2/AVX-512, Turbo Boost, etc.).
Y como golpe de efecto, Intel afirma que, en colaboración con ASUS, ha logrado récords de overclocking con un Xeon 698X montado en una ASUS Pro WS W890E-SAGE SE, registrados en HWBOT a fecha 02/02/2026, en pruebas como Geekbench multi-core, varias ejecuciones de Y-Cruncher y benchmarks de 3DMark centrados en CPU. En paralelo, también menciona “global first places” en Cinebench (varias versiones), 7-Zip o Geekbench 6 multi-core, entre otros. Como siempre en este terreno, Intel recuerda que alterar frecuencia o voltaje puede afectar a garantía, estabilidad y vida útil del equipo, y que conviene revisar condiciones con fabricantes.
Disponibilidad: finales de marzo y modelos “boxed” para compra individual
Intel ha indicado que los Xeon 600 para workstation estarán disponibles a través de OEM y system integrators, y también como procesadores en caja para compra individual a finales de marzo de 2026. En ese formato “boxed”, la compañía cita los siguientes modelos:
- Xeon 696X (64 núcleos)
- Xeon 678X (48 núcleos)
- Xeon 676X (32 núcleos)
- Xeon 658X (24 núcleos)
- Xeon 654 (18 núcleos)
En conjunto, el movimiento sugiere una estrategia doble: facilitar configuraciones cerradas (OEM/SI) para empresa, y a la vez volver a seducir a integradores y profesionales que montan workstations a medida y quieren acceso directo al procesador.
Preguntas frecuentes
¿Qué ventajas aporta tener 128 líneas PCIe 5.0 en una workstation?
Permite montar varias GPU, SSD NVMe de alto rendimiento y tarjetas de red rápidas sin compartir carriles de forma agresiva, reduciendo cuellos de botella en flujos de trabajo profesionales.
¿Qué diferencia hay entre DDR5 RDIMM y DDR5 MRDIMM en estaciones de trabajo?
RDIMM prioriza estabilidad y capacidad en entornos profesionales. MRDIMM incorpora una arquitectura que permite mayores tasas efectivas (en este caso, hasta 8.000 MT/s), lo que puede mejorar cargas limitadas por memoria.
¿Para qué sirve Intel AMX con FP16 en un Xeon de workstation?
AMX es un acelerador matricial dentro de la CPU. El soporte FP16 busca mejorar rendimiento en tareas de IA/ML (entrenamiento e inferencia) cuando el software está preparado para aprovecharlo.
¿Cuándo estarán disponibles los Xeon 600 para workstation y qué modelos se venderán en caja?
Intel apunta a finales de marzo de 2026 para disponibilidad en OEM/SI y procesadores “boxed”. En caja, cita los Xeon 696X, 678X, 676X, 658X y 654.
vía: newsroom.intel