INCIBE y LaLiga sellan un acuerdo “contra el odio online” en plena polémica por los bloqueos masivos

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y LaLiga han formalizado un acuerdo de colaboración orientado —según el mensaje institucional— a reforzar la ciberseguridad y “luchar contra el odio online”. El anuncio, sin embargo, ha caído como gasolina sobre un debate que lleva meses escalando: el impacto de los bloqueos asociados a la ofensiva antipiratería del fútbol profesional y los “daños colaterales” que, según denuncian empresas tecnológicas, medios y colectivos del sector, dejan servicios inaccesibles durante las franjas de los partidos.

La controversia no se ha quedado en redes sociales. RootedCON, uno de los eventos de referencia en ciberseguridad en España, ha elevado el tono de forma explícita: asegura que no colaborará con INCIBE mientras el acuerdo con LaLiga siga vigente. El argumento central es político, pero también profundamente técnico: a su juicio, resulta incoherente que una entidad pública vinculada a la promoción de la seguridad digital legitime a un actor al que señalan como origen —directo o indirecto— de episodios recurrentes de interrupciones de conectividad para terceros.

El choque de narrativas: “entorno digital seguro” vs. “apagones” de fin de semana

En la versión oficial, el acuerdo se presenta como una alianza para concienciación, prevención y protección de la comunidad digital vinculada al fútbol profesional. LaLiga enmarca el movimiento como parte de su “responsabilidad social” en un entorno donde el abuso, el acoso y los discursos de odio tienen consecuencias reales en el ámbito deportivo y en la conversación pública.

El problema es que, en paralelo, crece la presión por el modo en que se están ejecutando los bloqueos antipiratería. LaLiga sostiene que sus medidas son “proporcionales” y acotadas temporalmente, pero los afectados describen un patrón repetido: servicios que comparten infraestructura, direcciones IP o capas de protección y aceleración web terminan cayendo “en el mismo saco” cuando se solicita el bloqueo de una IP completa.

Este tipo de bloqueo —por IP— es especialmente sensible en Internet moderna: una misma dirección puede alojar miles de dominios, APIs, paneles de administración, pasarelas de pago o integraciones B2B. Para un ecommerce, una caída puede traducirse en pérdidas directas; para un medio, en pérdida de audiencia y reputación; para una empresa, en fricción operativa.

La respuesta de RootedCON: no es solo “opinión”, es gobernanza digital

En su comunicado, RootedCON plantea el asunto como una cuestión de derechos digitales y seguridad jurídica. Denuncia que los bloqueos “indiscriminados” afectan a ciudadanos, empresas y medios, y critica la falta de respuesta institucional ante un problema que considera estructural. La asociación afirma además haber impulsado acciones legales —incluyendo recursos— y menciona casos de afectación a servicios públicos, insistiendo en que el debate ya no es marginal, sino de interés general.

La lectura que hace el colectivo es clara: si el Estado impulsa acuerdos con actores que, en la práctica, están asociados a interrupciones recurrentes del acceso a servicios digitales, el mensaje al ecosistema tecnológico es de desprotección. Y esto, advierten, erosiona la confianza en las instituciones llamadas a liderar la estrategia de ciberseguridad.

Por qué estos bloqueos “salpican” a terceros: una explicación técnica

Para entender el conflicto conviene bajar a la capa de red. En un bloqueo antipiratería, el objetivo es cortar el acceso a una retransmisión ilícita. El método elegido determina el riesgo de impacto colateral:

Método de bloqueoCómo funciona (resumen)Riesgo de “daño colateral”Observaciones técnicas
Bloqueo por IPSe bloquea una dirección IP completaAltoUna IP puede alojar miles de servicios (hosting compartido, CDNs, reverse proxies).
Bloqueo por DNSSe impide resolver un dominioMedioMás selectivo que IP, pero puede afectar subdominios y servicios legítimos si comparten zona.
Bloqueo por URL (HTTP)Filtrado a nivel de ruta/recursoBajo–medioRequiere inspección más granular; aumenta complejidad y requisitos técnicos/legales.
Retirada en origen (takedown)Se actúa sobre el proveedor que hospeda el contenidoBajoSuele ser más preciso, pero depende de jurisdicción y cooperación del proveedor.

En el debate español, una parte de las críticas apunta a que el bloqueo por IP resulta demasiado “grueso” para un Internet apoyado masivamente en CDNs, balanceadores, capas anti-DDoS y servicios que agregan tráfico de múltiples clientes bajo la misma infraestructura. En ese contexto, cortar una IP para tumbar una retransmisión puede equivaler a desconectar un edificio entero para apagar una luz.

El elefante en la sala: la ciberseguridad no es solo “cazar amenazas”, también es disponibilidad

Desde la ingeniería de seguridad, la disponibilidad es un pilar clásico (junto a confidencialidad e integridad). Por eso, el choque semántico del acuerdo resulta tan incómodo para parte del sector: se presenta como una iniciativa para “hacer Internet más seguro” mientras el debate público está dominado por episodios en los que la disponibilidad de servicios cae durante ventanas previsibles.

En este punto, la crítica más relevante no es si LaLiga debe o no perseguir la piratería (algo que pocos discuten en abstracto), sino si el mecanismo elegido es compatible con la continuidad operativa del tejido digital y si existen salvaguardas suficientes: transparencia de criterios, trazabilidad de órdenes, canales de reclamación ágiles y métricas públicas de impacto.

Qué puede pasar ahora: reputación institucional y presión regulatoria

El acuerdo INCIBE–LaLiga llega en un momento en el que el tema ya está politizado y judicializado, con referencias a procedimientos y a la vía judicial como salida para los afectados. En términos prácticos, el riesgo para INCIBE no es técnico, sino reputacional: quedar encajonado entre su mandato de impulso a la seguridad digital y una alianza que parte del ecosistema interpreta como apoyo a prácticas de bloqueo con externalidades negativas.

Para LaLiga, la cuestión es de legitimidad operativa: si su estrategia antipiratería genera un coste social y económico medible sobre terceros, la presión para adoptar métodos más selectivos crecerá, incluso aunque eso implique más inversión en herramientas, coordinación y procesos.


Preguntas frecuentes

¿Qué implica el acuerdo entre INCIBE y LaLiga y por qué ha generado polémica?
El acuerdo se presenta como una colaboración para ciberseguridad y lucha contra el odio online. La polémica surge porque coincide con denuncias por bloqueos que dejan servicios legítimos inaccesibles durante partidos, lo que para parte del sector es incompatible con una agenda de “seguridad digital”.

¿Por qué un bloqueo por IP puede tumbar webs y servicios que no tienen relación con la piratería?
Porque una misma IP suele alojar múltiples clientes y servicios (hosting compartido, CDNs, proxys). Si se bloquea la IP completa para cortar un stream ilícito, también caen otros dominios y APIs que comparten esa infraestructura.

¿Qué alternativas técnicas existen para reducir el daño colateral en bloqueos antipiratería?
Opciones más selectivas incluyen medidas a nivel de dominio/DNS, filtrado más granular (cuando es legal y viable) o actuaciones en origen (takedown) contra el proveedor que hospeda el contenido. Cada enfoque tiene costes, límites y requisitos distintos.

¿Qué postura ha anunciado RootedCON respecto a INCIBE?
RootedCON ha comunicado que no colaborará con INCIBE mientras el acuerdo con LaLiga siga vigente, argumentando que la institución debería priorizar la defensa del ecosistema digital frente a los bloqueos que afectan a terceros.

vía: Noticias Teléfonos, rootedcon y Estatutos INCIBE

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