ESpanix se expande a Zaragoza para reforzar el “anillo” de interconexión Madrid–Zaragoza–Barcelona y atraer más nube y peering a Aragón

Zaragoza da un paso relevante para posicionarse como nodo de conectividad en el corredor digital que une la Península con el sur de Europa. El Gobierno de Aragón y ESpanix han formalizado un protocolo general de actuación para implantar un Punto de Intercambio de Internet (IXP) en el Distrito Aragonés de Tecnología Alierta (DAT_Alierta), un movimiento que busca acercar el peering —la interconexión directa entre redes— al territorio y reducir la dependencia del tránsito IP hacia Madrid o Barcelona en el tráfico regional.

La decisión se produce en un momento de fuerte competencia entre territorios por atraer inversiones asociadas a la economía digital —desde centros de datos hasta proyectos de edge computing— y con una realidad técnica clara: la latencia y los costes de interconexión se han convertido en variables estratégicas para operadores, empresas y proveedores de contenido.

Aragón como “bisagra” de fibra entre el Atlántico y el Mediterráneo

El argumento central que acompaña al anuncio es geográfico y de infraestructura: Aragón subraya su posición en la red troncal de fibra que conecta rutas desde el Atlántico al Mediterráneo, con enlaces hacia Lisboa, Madrid, Barcelona y el sur de Francia, y con latencias competitivas de 7–9 milisegundos hacia los principales centros económicos. Esa combinación —corredor de paso, baja latencia y capacidad— es la que permite plantear un IXP regional no como una “sede secundaria”, sino como una pieza para optimizar rutas y retener tráfico más cerca del usuario final.

En la práctica, un IXP local actúa como una “rotonda” de Internet: si dos redes (por ejemplo, un operador y una CDN) pueden intercambiar tráfico en Zaragoza, evitan triangular por otros puntos, se reducen saltos, se baja la latencia y se gana eficiencia. El efecto se nota especialmente en servicios sensibles al retardo: vídeo en directo, gaming, telemedicina, educación en streaming, tráfico corporativo y aplicaciones de seguridad.

De seis ubicaciones a un nuevo nodo en Zaragoza

ESpanix, identificado como principal IXP de España, opera actualmente en seis puntos estratégicos de Madrid y Barcelona y pretende sumar un nuevo punto en DAT_Alierta. El objetivo declarado no es menor: crear un anillo de baja latencia Madrid–Zaragoza–Barcelona, integrar troncales internacionales que aterrizan en distintos puntos y reforzar a Zaragoza como hub con proyección hacia el sur de Europa.

En términos de escala, ESpanix destaca una base de más de 190 clientes, más de 2 Tb/s conmutados y una capacidad total de 240 Tb/s, cifras que buscan enmarcar la expansión como un despliegue con músculo suficiente para atraer peering relevante, no solo “tráfico local”.

Qué cambia para operadores, empresas y el usuario final

El protocolo y la narrativa asociada ponen el foco en cuatro beneficios concretos:

  1. Menos latencia en tráfico local y regional: se llega a plantear una reducción “hasta un orden de magnitud” en contenidos regionales, algo que, en términos prácticos, puede significar pasar de decenas de milisegundos a pocos milisegundos cuando el tráfico deja de viajar a otro punto de intercambio.
  2. Ahorro de costes de tránsito: se cita un potencial ≥20% en mercados similares, al sustituir parte del tránsito pagado por interconexión directa (peering) allí donde tenga sentido.
  3. Más resiliencia y soberanía digital: retener tráfico crítico y disponer de rutas alternativas reduce exposición a incidencias externas, cuellos de botella o saturación en rutas largas.
  4. Atracción de ecosistema: CDNs, nube, proyectos de IA, edge computing y sectores intensivos en conectividad (ciberseguridad, telemedicina, videojuegos o defensa) suelen “seguir” a los nodos donde la interconexión es más barata y eficiente.

En una frase, el IXP convierte la conectividad en un activo local: no solo se consume Internet; se intercambia Internet.

La lectura política y económica: infraestructura para acompañar la ola de centros de datos

El anuncio llega con Aragón intentando consolidar un relato de territorio atractivo para la inversión digital. En los últimos años se han publicado proyectos de centros de datos y planes de inversión de gran magnitud en la región, en un contexto en el que los despliegues hiperescalares exigen no solo energía y suelo, sino también interconexión densa: peering, rutas redundantes, presencia de carriers, CDNs y accesos eficientes a nubes públicas y privadas.

Este punto es clave para entender por qué un IXP no es un elemento “decorativo” en 2026. Un campus de centros de datos sin interconexión cercana tiende a depender más de tránsito y enlaces de larga distancia; con un IXP regional, se abre la puerta a cadenas de valor locales: proveedores de conectividad, integradores, servicios gestionados, observabilidad/monitorización, seguridad, y oferta empresarial alrededor de latencia baja.

“Más rápidas, seguras y económicas”: el mensaje de ESpanix

Pedro Sainz, CEO de ESpanix, ha enmarcado la expansión como un refuerzo de la resiliencia de las telecomunicaciones nacionales e internacionales y como un tractor de tráfico global hacia Aragón y el resto de la Península, con un objetivo explícito: mejorar la competitividad de las empresas locales y la experiencia digital de los ciudadanos con conexiones “más rápidas, seguras y económicas”.

El movimiento, además, envía una señal al mercado: la interconexión deja de ser un fenómeno exclusivamente “metropolitano” y se empuja hacia un modelo más distribuido, donde los territorios compiten por convertirse en puntos naturales de intercambio, no solo de consumo.

Lo que habrá que vigilar a partir de ahora

Más allá del anuncio, el impacto real se medirá en tres indicadores:

  • Quién se conecta: el éxito de un IXP regional depende de atraer redes relevantes (operadores, carriers, CDNs, cloud on-ramps, redes corporativas).
  • Qué volumen y qué tipo de tráfico se intercambia: no es lo mismo “picos puntuales” que tráfico sostenido y diversificado.
  • Efecto ecosistema: si el nodo impulsa nuevas presencias técnicas (cachés, PoPs de CDN, servicios edge) y habilita nuevos servicios empresariales, el círculo se refuerza.

Si estos elementos se alinean, Zaragoza no solo sumará un nuevo punto de intercambio: ganará densidad de Internet, que es, en última instancia, lo que define a un hub digital.


Preguntas frecuentes

¿Qué es ESpanix y por qué se considera clave en la conectividad de España?

ESpanix es un punto neutro (IXP) donde distintas redes se interconectan para intercambiar tráfico de forma directa. Su relevancia suele asociarse a la cantidad de participantes, capacidad y volumen conmutado, porque eso facilita que más tráfico se quede “cerca” y reduzca latencia y costes.

¿Qué ventajas aporta un IXP en Zaragoza frente a depender solo de Madrid o Barcelona?

Un IXP local permite que el tráfico regional se intercambie sin desviar rutas hacia otros nodos, reduciendo latencia y, en muchos casos, costes de tránsito. También mejora la resiliencia al ofrecer rutas alternativas y retener tráfico crítico dentro del territorio.

¿Cómo afecta el peering local a servicios como streaming, gaming o telemedicina?

Al reducir milisegundos y saltos de red, el peering local puede mejorar calidad de vídeo en directo, estabilidad en juegos online, tiempos de respuesta en aplicaciones empresariales y fiabilidad en servicios sensibles como telemedicina o educación en remoto.

¿Qué papel juega el DAT_Alierta en la estrategia digital de Aragón?

El DAT_Alierta se presenta como el emplazamiento donde se implantará el nodo de intercambio, con el objetivo de concentrar conectividad y atraer ecosistema (operadores, CDNs, nube, edge) para reforzar a Zaragoza como hub regional.

vía: espanix

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