España se suma a Open Research Europe para abrir la ciencia al público

España ha decidido incorporarse como miembro nacional a Open Research Europe (ORE), la plataforma pública de publicación científica en acceso abierto impulsada por la Comisión Europea. La decisión la ha adoptado la Comisión de Gobierno de Ciencia Abierta, presidida por el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, y supone uno de los movimientos más relevantes de los últimos años en la estrategia española para diversificar cómo se publican los resultados de la investigación financiada con fondos públicos. La representación española en esta nueva etapa recaerá en la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

La medida no llega aislada, sino ligada a uno de los compromisos de la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta (ENCA). El objetivo de fondo es claro: reducir la dependencia de los circuitos comerciales tradicionales de publicación científica y reforzar una vía alternativa basada en acceso abierto, revisión transparente y reutilización legal de los contenidos. Para el Ministerio de Ciencia, esta entrada en ORE encaja en una visión más amplia de ciencia abierta, en la que los resultados financiados con dinero público deben circular con menos barreras y con mayor transparencia.

Una alternativa pública frente al modelo tradicional

Open Research Europe nació en 2021 por iniciativa de la Comisión Europea para facilitar la libre circulación del conocimiento en el Espacio Europeo de Investigación. Según el Ministerio, la plataforma promueve prácticas como la gratuidad tanto para leer como para publicar, la revisión abierta por pares y la difusión temprana de resultados científicos. Además, está construida con software de código abierto y se presenta como una alternativa no comercial frente a los servicios editoriales tradicionales.

Ese matiz es importante porque el debate sobre la publicación científica en Europa lleva años girando alrededor de dos problemas: el coste de publicar y el coste de acceder. En muchos campos, la investigación pública sigue dependiendo de revistas comerciales con fuertes barreras económicas, ya sea vía suscripción o mediante elevadas tasas por publicar en acceso abierto. ORE intenta cambiar parte de esa lógica con un modelo cercano al llamado Diamond Open Access, en el que ni el lector ni el autor pagan directamente por acceder o publicar. CERN, que será el operador técnico de la nueva fase, lo define expresamente como una alternativa impulsada por la comunidad frente al modelo académico tradicional.

España no entra sola en este proceso. Junto a FECYT y el CSIC, en la nueva fase de ORE participan organismos y agencias de once países europeos, entre ellos Austria, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Portugal, Eslovenia, Suecia y Suiza. El Ministerio español subraya que esta nueva etapa se financiará y gobernará de forma conjunta por las organizaciones participantes, con una configuración inicial de cinco años, entre 2026 y 2030. Esa estructura apunta a un cambio relevante: ORE deja de ser solo una herramienta ligada a los programas marco europeos y empieza a consolidarse como una infraestructura compartida de publicación científica.

Un cambio que va más allá de publicar artículos gratis

La incorporación de España tiene una importancia política y científica mayor de lo que sugiere el anuncio. Publicar en ORE no significa únicamente colgar un artículo sin muro de pago. La plataforma reconoce una gama más amplia de resultados de investigación, da visibilidad a la revisión por pares como contribución citable y apuesta por un proceso más abierto y trazable. En un momento en que el sistema científico europeo intenta revisar cómo evalúa la investigación y cómo premia su impacto, ese modelo puede influir no solo en dónde se publica, sino también en qué tipo de producción científica se considera valiosa.

Además, la dimensión de la plataforma ya no es marginal. El Ministerio español señala que actualmente ORE cuenta con trabajos publicados por autores de 350 instituciones y 45 países. La DFG alemana, que acaba de anunciar también la incorporación de Alemania a esta nueva etapa, añade que la plataforma alberga ya más de 1.200 artículos publicados por más de 6.300 autores. Son cifras todavía modestas frente a los grandes grupos editoriales internacionales, pero suficientes para mostrar que ya no se trata de un experimento menor, sino de una infraestructura en crecimiento con una comunidad científica real detrás.

España gana visibilidad en la gobernanza de la ciencia abierta europea

Otro aspecto relevante es el papel que España podrá desempeñar en la gobernanza futura de esta plataforma. La DFG explica que, en la nueva fase, los países participantes no solo financian el sistema, sino que también contribuyen a su evolución a través de estructuras como el grupo de financiadores y el comité ejecutivo. Aunque el anuncio del Ministerio español se centra más en la adhesión que en el detalle de la gobernanza, la lógica del proyecto apunta a que FECYT y el CSIC no serán simples observadores, sino parte de un modelo colectivo con capacidad de orientar el futuro de la plataforma.

El operador técnico de esta nueva fase será CERN, una elección que también tiene carga simbólica. La organización europea de investigación nuclear ya gestiona infraestructuras abiertas de gran alcance como Zenodo, y su Consejo aprobó formalmente actuar como organización anfitriona y operadora de Open Research Europe durante un periodo piloto de cinco años. Según CERN, la nueva plataforma estará lista en otoño de 2026, momento en el que podrán comenzar los envíos bajo el nuevo esquema ampliado.

Para España, esto significa dos cosas. La primera, que gana una vía institucional para reforzar la publicación abierta de la investigación pública. La segunda, que se alinea con una tendencia europea que ya no se limita a promover repositorios o mandatos de acceso abierto, sino que busca construir infraestructuras propias y sostenibles para comunicar la ciencia. En otras palabras, el debate deja de ser solo “abrir artículos” y pasa a ser también “quién controla los canales de publicación científica en Europa”.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Open Research Europe y por qué importa?
Es una plataforma pública de publicación científica en acceso abierto impulsada por la Comisión Europea. Importa porque permite publicar y leer resultados de investigación sin coste directo, con revisión abierta por pares y con una gobernanza más alineada con los intereses de la ciencia pública.

¿Qué papel tendrá España dentro de Open Research Europe?
España entrará como miembro nacional y estará representada por la FECYT, con participación también del CSIC en la nueva etapa colectiva de la plataforma.

¿Cuándo empezará a funcionar esta nueva fase de la plataforma?
La actual plataforma seguirá operativa hasta el otoño de 2026 y, según la DFG y CERN, la nueva etapa ampliada permitirá envíos a partir de ese momento.

¿Qué cambia frente a las revistas científicas tradicionales?
ORE apuesta por un modelo no comercial, con acceso abierto, revisión transparente y sin tasas para autores, lo que reduce barreras económicas y da más visibilidad al proceso completo de evaluación científica.

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