El calendario de actualizaciones de Windows 11 arrancó 2026 con un episodio incómodo para miles de usuarios —y, de rebote, para equipos de soporte y administradores de sistemas—: un parche de seguridad que, en determinados equipos con gráficas GeForce, ha coincidido con pantallas negras, parpadeos, corrupción visual y pérdidas notables de FPS en juegos.
El foco está puesto en KB5074109, la actualización de seguridad publicada por Microsoft el 13/1/2026 para Windows 11 25H2 y 24H2, identificada como compilaciones 26200.7623 y 26100.7623. En la teoría, es un “martes de parches” más, con correcciones de seguridad y mejoras acumulativas. En la práctica, una parte de la comunidad gaming y profesional ha visto cómo su equipo pasaba de “todo correcto” a una experiencia errática: arranques con pantalla negra, stuttering, artefactos y bajadas de fluidez que rompen cualquier sesión de juego competitiva o exigente.
Los reportes se han ido acumulando en los canales habituales: Feedback Hub de Windows, foros de NVIDIA y medios especializados. En algunos casos, la caída se ha descrito como un recorte de 10 a 20 FPS en títulos concretos, con síntomas que van desde microcortes persistentes hasta fallos visuales al cargar determinadas escenas. Para el usuario doméstico es frustración; para un entorno gestionado (laboratorios, aulas, estudios de creación, parques de PCs), la traducción es más directa: tickets, incertidumbre y la clásica pregunta de “¿lo parcheo o lo congelo?”.
NVIDIA señala el origen y Microsoft tapa una parte… pero no todo
Lo llamativo de este caso es el reparto de responsabilidades. NVIDIA ha reconocido públicamente que está investigando los fallos, aun cuando el detonante parece estar en la actualización de Windows 11. Según la información recogida por distintos medios, un administrador en los foros de GeForce llegó a apuntar que, por ahora, el único método realmente eficaz para recuperar la normalidad es desinstalar KB5074109. Es una salida pragmática, pero con letra pequeña: hablamos de un parche de seguridad, y desinstalarlo implica asumir riesgo o, como mínimo, aplicar medidas compensatorias mientras se espera una solución definitiva.
Microsoft, por su parte, ha ido reaccionando de forma parcial. El 29/1/2026 publicó KB5074105, una actualización “Preview” (opcional) para Windows 11 (compilaciones 26200.7705 y 26100.7705) que incluye un ajuste específico: corrige pantallas negras en “entornos multiusuario aislados”, típicamente tras una actualización de Windows. Es decir, aborda uno de los síntomas más visibles, pero no garantiza que desaparezcan los artefactos gráficos o las caídas de rendimiento en juegos.
En paralelo, la narrativa pública se ha ido ampliando porque KB5074109 no solo se relaciona con gaming. En sus notas, Microsoft detalla cambios relevantes como la retirada de controladores legacy de módem, una decisión que ha provocado incidencias para quien aún dependía de ese hardware. Es otro recordatorio de cómo un parche “rutinario” puede tener impacto real en periferia antigua o configuraciones poco comunes.
La lectura para usuarios y para sysadmins: el coste de la prisa
En el usuario final, el patrón es conocido: actualización, reinicio, algo se rompe. Pero en 2026 ese “algo” cada vez pesa más, porque el PC ya no es solo ocio: es trabajo híbrido, creación de contenidos, CAD, simulación, desarrollo y formación. El resultado es que una regresión gráfica no se queda en “me va peor el Forza”: puede traducirse en pérdidas de productividad, fallos en pipelines, y tiempos muertos que acaban pagando departamentos de TI.
Para los administradores de sistemas, este caso vuelve a poner sobre la mesa varias prácticas que, aunque suenen poco glamourosas, son las que evitan incendios:
- Anillos de despliegue y pilotos: no todo el parque a la vez. Si un KB sale torcido, se detecta antes de que llegue a producción.
- Control de actualizaciones (WSUS, Intune, directivas): capacidad de pausar, diferir o bloquear actualizaciones concretas en función de criticidad y compatibilidad.
- Ventanas de mantenimiento con rollback planificado: si un update afecta a GPU/arranque, el “plan B” debe existir (incluyendo procedimientos de desinstalación desde entorno de recuperación cuando el escritorio no carga).
- Observabilidad y comunicación: recoger evidencias (modelos de GPU, versión de driver, build exacta de Windows) y comunicar un mensaje claro a usuarios (“si te pasa X, no reinicies/pausa updates/avisa a soporte”).
En ese sentido, el mayor problema no es que existan bugs —eso es casi inevitable en un ecosistema con miles de combinaciones—, sino la sensación de fragilidad: un parche de seguridad puede convertirse en un evento operacional.
Qué se sabe hoy y qué cabe esperar
A fecha de 5/2/2026, el escenario queda así:
- KB5074109 (13/1/2026) es el punto de inflexión reportado por usuarios con equipos NVIDIA, con síntomas que van desde pantallas negras hasta degradación de rendimiento en juegos.
- NVIDIA está investigando y, de momento, se ha señalado la desinstalación del KB como workaround en casos afectados.
- KB5074105 (29/1/2026, Preview) incluye una corrección para pantallas negras en casos concretos, pero no se presenta como solución total para todos los fallos descritos.
En otras palabras: hay parche para un síntoma, investigación abierta para el resto, y una decisión incómoda para quien solo quería actualizar sin pensar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es KB5074109 y a qué versiones de Windows 11 afecta?
Es la actualización de seguridad del 13/1/2026 para Windows 11 25H2 y 24H2, con compilaciones 26200.7623 y 26100.7623.
¿Cómo saber si mis caídas de FPS o pantallas negras están relacionadas con KB5074109?
Si los fallos empezaron justo después de instalar la actualización de enero de 2026 y se repiten en juegos (stuttering, artefactos, bajadas de 10–20 FPS) o durante el arranque, varios medios y reportes lo vinculan a KB5074109 en equipos con gráficas NVIDIA.
¿KB5074105 soluciona el problema definitivamente?
KB5074105 (Preview, 29/1/2026) incluye una corrección para pantallas negras en escenarios concretos (“entornos multiusuario aislados”, típicamente tras una actualización). No se presenta como arreglo completo para todos los casos de artefactos o pérdida de rendimiento.
En una empresa, ¿qué medidas ayudan a minimizar el riesgo de un KB problemático en PCs con GPU NVIDIA?
Aplicar despliegue por anillos, diferir actualizaciones, mantener procedimientos de rollback (incluida desinstalación desde entorno de recuperación si no arranca) y documentar combinaciones de driver/OS por modelo de GPU para acelerar diagnóstico. Distintos análisis y guías sobre el incidente han recomendado precisamente enfoques de contención y rollback mientras llega una corrección completa.
vía: tweaktown