Dos nuevos cables submarinos acercan a España e Italia en la red eléctrica europea

Europa quiere reforzar su red eléctrica con más interconexiones y el Mediterráneo se perfila ahora como uno de los corredores más ambiciosos. La nueva cartera de proyectos del TYNDP 2026, el plan decenal de desarrollo de la red europea coordinado por ENTSO-E, incluye dos conexiones submarinas entre España e Italia: Apollo Link e Iberia Link. Ambas iniciativas apuntan a un mismo objetivo: abrir una nueva vía de intercambio energético entre la península ibérica y el norte de Italia en un momento marcado por la electrificación, el auge renovable y la necesidad de dar más flexibilidad al sistema europeo.

La importancia del movimiento va más allá del mapa. España sigue siendo uno de los grandes polos europeos de crecimiento renovable, pero la península ibérica arrastra desde hace años un problema estructural: su bajo nivel de interconexión con el resto de Europa. La propia Comisión Europea mantiene como objetivo que los Estados miembros alcancen un nivel de interconexión eléctrica del 15% en 2030, y Red Eléctrica recuerda ese mismo umbral como referencia comunitaria. En ese contexto, cualquier nuevo corredor de gran capacidad entre Iberia y otros mercados europeos gana peso estratégico.

Apollo Link, el proyecto más definido

De los dos enlaces, Apollo Link es el que presenta hoy un grado de desarrollo público más claro. Su propia documentación lo define como una interconexión HVDC entre Italia y España incluida en el TYNDP europeo y en la planificación nacional italiana, con fecha estimada de entrada en servicio en 2032. El proyecto plantea una capacidad de 2 GW y se apoya en tecnología bipolar HVDC con convertidores VSC, una solución habitual en enlaces submarinos de larga distancia por su capacidad para reducir pérdidas y mejorar el control del flujo eléctrico. La web del proyecto sitúa la conexión entre Vandellòs, en España, y Marginone, en Italia.

Apollo Link también se presenta como una infraestructura financiada con capital privado, un detalle poco menor en un sector donde las grandes interconexiones suelen ir acompañadas de largos debates regulatorios y tarifarios. Según sus promotores, la idea es reforzar la seguridad de suministro, estabilizar mercados y aprovechar mejor el potencial renovable, especialmente en horas de excedente en el sistema ibérico. Esa es la promesa técnica y económica del proyecto, aunque todavía queda por ver cómo avanzan los permisos, la coordinación regulatoria y la ejecución material de una infraestructura de esta escala.

Iberia Link, menos maduro pero muy ambicioso

El segundo proyecto, Iberia Link, también figura en la cartera del TYNDP 2026, aunque con bastante menos detalle oficial fácilmente accesible en abierto. Las referencias sectoriales publicadas estos días apuntan a una interconexión submarina de unos 1,2 GW, también basada en tecnología HVDC bipolar a 525 kV, y con una longitud aproximada de 1.034 kilómetros, lo que lo situaría entre los grandes enlaces submarinos eléctricos del continente. A diferencia de Apollo Link, no hay por ahora una fecha pública de entrada en servicio tan definida ni una ficha tan desarrollada para el gran público.

Esa diferencia de madurez importa porque evita mezclar proyectos en fases distintas. Apollo Link aparece hoy como una propuesta más articulada y con relato técnico propio; Iberia Link, en cambio, se mueve todavía en un terreno más preliminar en términos de información pública. Aun así, el hecho de que ambos nombres figuren ya en la cartera europea indica que el corredor mediterráneo entre España e Italia ha dejado de ser una hipótesis exótica para convertirse en una opción que el sistema europeo empieza a considerar seriamente.

Más resiliencia para una Europa electrificada

La lógica de estas infraestructuras se entiende mejor cuando se mira el contexto del sistema eléctrico europeo. El gran apagón de España y Portugal del 28 de abril de 2025 volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la resiliencia de la red y la importancia de contar con más capacidad de intercambio con el resto del continente. ENTSO-E publicó en marzo de 2026 su informe final sobre aquel incidente y subrayó la necesidad de reforzar la robustez del sistema interconectado europeo. Aunque un nuevo cable con Italia no habría sido una solución automática para aquel episodio, la conclusión política y técnica fue clara: las interconexiones importan.

A eso se suma otro factor: el crecimiento renovable. España tiene cada vez más capacidad solar y eólica, pero buena parte de ese potencial pierde valor cuando no puede exportarse con suficiente facilidad en horas de alta producción. La Comisión Europea mantiene desde hace tiempo un grupo de alto nivel para las interconexiones del suroeste de Europa precisamente porque la integración de la península ibérica sigue siendo una asignatura pendiente dentro del mercado eléctrico europeo. Y, en paralelo, proyectos ya en marcha como la interconexión del Golfo de Vizcaya entre España y Francia buscan elevar la capacidad de intercambio entre ambos países de 2,8 GW a 5 GW cuando entren en servicio, previsiblemente en 2028.

Visto así, las futuras conexiones con Italia no son una rareza aislada, sino una pieza más de una estrategia más amplia: romper el relativo aislamiento eléctrico de la península y dar más opciones al sistema europeo para mover energía donde haga falta. Ese flujo no tiene por qué ir siempre en una sola dirección. España podría exportar excedentes renovables hacia Italia en determinados momentos, pero el enlace también serviría para ajustar intercambios en sentido contrario cuando la situación del sistema lo requiera. En un mercado cada vez más electrificado y más variable por el peso de las renovables, esa flexibilidad vale mucho.

Energía, industria y economía digital

Estas interconexiones también tienen una lectura más amplia para la economía digital europea. La conversación sobre cables submarinos suele centrarse en telecomunicaciones, pero la infraestructura eléctrica empieza a jugar un papel igual de estratégico. La disponibilidad de energía abundante, estable y con menor huella de carbono pesa cada vez más en decisiones industriales, en nuevos polos de electrificación y también en el crecimiento de infraestructuras digitales intensivas en consumo, como centros de datos y servicios ligados a la Inteligencia Artificial. Esa es una inferencia razonable a partir del peso creciente de la energía en la competitividad industrial y de la propia estrategia europea de integración eléctrica.

Por eso, más que dos simples cables en el fondo del mar, Apollo Link e Iberia Link representan una dirección de viaje. Europa necesita más red, más mallado y más capacidad de intercambio si quiere sostener su transición energética sin multiplicar ineficiencias territoriales. Y España, con más capacidad renovable que buena parte del continente, tiene mucho que ganar si consigue estar mejor conectada. La cuestión ya no es solo técnica. También es industrial, geopolítica y económica.

Preguntas frecuentes

¿Qué son Apollo Link e Iberia Link?
Son dos proyectos de interconexión eléctrica submarina entre España e Italia incluidos en la cartera del TYNDP 2026 de ENTSO-E. Ambos buscan reforzar el intercambio energético entre la península ibérica y el norte de Italia.

¿Cuál de los dos proyectos está más avanzado?
Apollo Link es, por ahora, el que presenta una definición pública más clara. Sus promotores hablan de una capacidad de 2 GW, tecnología HVDC y una posible entrada en servicio en 2032. Iberia Link figura en la cartera europea, pero con menos detalle público disponible.

¿Por qué son importantes estas interconexiones para España?
Porque la península ibérica sigue teniendo una interconexión limitada con el resto de Europa. Más enlaces permitirían exportar mejor excedentes renovables, reforzar la seguridad de suministro y dar más flexibilidad al sistema eléctrico.

¿Estas conexiones sustituirán a la interconexión con Francia?
No. Son complementarias. De hecho, el proyecto del Golfo de Vizcaya entre España y Francia sigue siendo clave y elevará la capacidad de intercambio entre ambos países de 2,8 GW a 5 GW cuando entre en servicio.

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