
La IA lleva los data centers al campo: de EE. UU. a Aragón y Extremadura
La nueva carrera por construir centros de datos de inteligencia artificial está cambiando el mapa de la infraestructura digital. Durante años, los grandes nodos se concentraron cerca de las capitales económicas, los puntos de interconexión y los grandes mercados empresariales. Madrid, Londres, Fráncfort, Ámsterdam, París, Ashburn o Dallas eran las referencias naturales. Pero la IA ha alterado las reglas: ahora lo que manda no es solo la proximidad al cliente, sino la disponibilidad de suelo, energía, agua, fibra, permisos y capacidad para crecer a gran escala. En Estados Unidos, los desarrolladores están mirando cada vez más hacia suelo rural o terrenos no incorporados fuera de los límites municipales. La explicación es directa: en esas ubicaciones hay parcelas más grandes, menos




