
La inteligencia artificial puede ser real y aun así alimentar una burbuja
“La IA no es una burbuja porque la tecnología no va a desaparecer”. La frase se repite cada vez que alguien cuestiona las valoraciones del sector, como si la permanencia de una tecnología bastara para justificar cualquier precio. Pero esa respuesta confunde dos planos distintos: la utilidad de una innovación y el valor que los mercados asignan a las empresas que prometen capturarla. Internet tampoco desapareció. Al contrario, terminó transformando la economía global, el comercio, los medios, la publicidad, la banca, las relaciones personales y la forma de trabajar. Y aun así, el estallido de la burbuja puntocom entre 2000 y 2002 dejó pérdidas enormes. El Nasdaq Composite llegó a caer cerca de un 78 % desde su máximo de marzo




