
Italia quiere ser algo más que un actor secundario en los chips europeos
Italia no aparece en el imaginario global de los semiconductores al mismo nivel que Taiwán, Corea del Sur, Estados Unidos o Países Bajos. Tampoco compite con Alemania o Francia en todos los frentes industriales del sector. Pero reducir su papel a una posición marginal sería perder una parte relevante de la fotografía europea: el país combina fabricación de potencia, electrónica analógica, investigación, equipos de test, obleas, diseño y ahora también empaquetado avanzado. El tamaño económico sigue siendo limitado. Según la panorámica publicada por Elettronica e Mercati, el valor de la producción italiana de semiconductores se sitúa en torno a los 3.000-4.000 millones de dólares, mientras que el conjunto de la cadena, incluyendo fabricantes de equipos, sustratos, materiales y centros de




