La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa una de sus reformas más ambiciosas para el mercado de las telecomunicaciones desde la aprobación del Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas de 2018. La propuesta, presentada el 21 de enero de 2026, se llama Digital Networks Act (DNA) y busca “modernizar, simplificar y armonizar” las normas de conectividad en la Unión para facilitar que los operadores inviertan en fibra de nueva generación y redes móviles avanzadas, en un momento en el que la demanda de capacidad no deja de crecer por el auge del cloud y la Inteligencia Artificial.
La iniciativa nace con un diagnóstico claro: el sector sigue operando, en la práctica, como 27 mercados nacionales, con barreras que frenan el crecimiento transfronterizo y complican la escala paneuropea. El objetivo declarado es reforzar el mercado único de la conectividad, reducir cargas administrativas y elevar la seguridad y resiliencia de infraestructuras digitales que hoy se consideran críticas para la economía y la sociedad europeas.
Un “reglamento paraguas” para unificar normas y acelerar inversiones
A diferencia de otras reformas sectoriales, la DNA se plantea como un Reglamento directamente aplicable y, según la propia Comisión, fusiona cuatro marcos legales en un solo texto. Entre ellos, el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas, el Reglamento de BEREC, el Programa de Política del Espectro Radioeléctrico y partes nucleares del Reglamento de Internet Abierta. La promesa es doble: menos fragmentación regulatoria y un terreno de juego más predecible para inversiones a largo plazo.
En ese enfoque “de simplificación”, Bruselas insiste en que la reforma recorta obligaciones administrativas y da más flexibilidad a las relaciones entre empresas (B2B), sin rebajar el nivel de protección al consumidor que ya existe en la UE.
Pasaporte único y satélites paneuropeos: la apuesta por operar “a escala UE”
Una de las piezas más llamativas del paquete es el llamado “Single Passport”: un sistema para que las compañías puedan notificarse y registrarse en un solo Estado miembro y, desde ahí, ofrecer servicios en el resto de la Unión. La medida pretende reducir duplicidades y facilitar modelos de negocio verdaderamente paneuropeos, algo que los grandes operadores llevan años reclamando en distintas formas.
En paralelo, la Comisión propone incentivar la creación de servicios satelitales paneuropeos, con un marco de autorización de espectro a nivel de la UE (en lugar de esquemas estrictamente nacionales). El argumento es estratégico: reducir dependencias, impulsar capacidades europeas y reforzar la resiliencia del ecosistema de conectividad.
Espectro: licencias más largas, renovables y con la lógica “úsalo o compártelo”
En móvil, el texto introduce un paquete de medidas para aumentar la consistencia regulatoria: licencias de espectro más largas, con renovaciones por defecto para elevar la previsibilidad, y un impulso a esquemas de compartición de espectro cuando haya bandas infrautilizadas. La Comisión lo enmarca dentro de una filosofía de eficiencia: evitar que el espectro “se quede parado” y facilitar la entrada de nuevos actores o nuevos usos.
Adiós al cobre: planes nacionales y una ventana 2030–2035
Otro de los mensajes de mayor calado es el calendario de transición: la Comisión sostiene que las redes de cobre ya no encajan con la ambición tecnológica de la UE y plantea planes nacionales obligatorios para gestionar el apagado. Los Estados miembros deberán presentar sus planes en 2029, y el proceso de retirada del cobre y migración a redes avanzadas se encuadra entre 2030 y 2035. Bruselas asegura que el esquema estará acompañado de salvaguardas de consumo, con información clara sobre los cortes y mecanismos para asegurar continuidad de servicio.
Seguridad y resiliencia: un plan europeo ante crisis e interferencias
La DNA llega, además, con un capítulo orientado a la resiliencia. La Comisión plantea un EU-level Preparedness Plan para afrontar riesgos crecientes, desde desastres naturales hasta interferencias externas en redes y señales radioeléctricas. En la parte de gobernanza, el texto apunta a reforzar el papel de los reguladores europeos: BEREC seguiría siendo un actor central y ampliaría tareas, y la oficina de apoyo pasaría a denominarse Office for Digital Networks (ODN); además, el grupo de política de espectro evolucionaría hacia un organismo de la UE con mayor peso asesor.
Neutralidad de la red: se mantiene el principio, pero se abre un “carril” para aclarar servicios innovadores
En plena discusión internacional sobre priorización de tráfico y servicios especializados, la Comisión afirma que la DNA mantiene íntegramente la neutralidad de la red, pero introduce mecanismos para aportar seguridad jurídica en casos de servicios innovadores. También incluye un marco voluntario de cooperación entre operadores y otros actores del ecosistema —incluidos proveedores de aplicaciones, contenidos y cloud— para cuestiones como interconexión IP y eficiencia del tráfico.
En ese punto, el debate político y económico sigue abierto. Según Reuters, la propuesta evita imponer obligaciones vinculantes a las grandes tecnológicas para financiar despliegues, y se inclina por un mecanismo de cooperación voluntaria, pese a las presiones del sector telco.
Próximos pasos: negociación legislativa en Parlamento y Consejo
La DNA inicia ahora el recorrido clásico de la legislación europea: Parlamento Europeo y Consejo deberán debatir el texto y pactar su forma final. En el trasfondo, Bruselas conecta la propuesta con el Libro Blanco de 2024 sobre infraestructuras digitales y con el impulso político a un mercado único de conectividad más integrado.
Preguntas frecuentes
¿Qué cambia para los operadores con el “pasaporte único” de la Digital Networks Act?
La propuesta abre la puerta a que un operador pueda registrarse/notificarse en un solo Estado miembro y operar más fácilmente en el resto, con el objetivo de reducir burocracia y facilitar servicios paneuropeos.
¿Cuándo se plantea el apagado del cobre en Europa y qué obligaciones tendrán los países?
La Comisión propone planes nacionales obligatorios en 2029 y una transición del cobre hacia redes avanzadas en la ventana 2030–2035, con salvaguardas para continuidad de servicio e información al usuario.
¿Qué implicaciones tiene la DNA para 5G y el futuro 6G en la UE?
La reforma busca aumentar la predictibilidad para inversiones, con licencias de espectro más largas y renovables, mayor armonización y fomento del compartir espectro cuando esté infrautilizado.
¿La Digital Networks Act pone en riesgo la neutralidad de la red?
Según la Comisión, la neutralidad de la red se mantiene, pero se crea un mecanismo para aclarar reglas de Internet abierta en servicios innovadores y se impulsa cooperación voluntaria sobre interconexión y eficiencia del tráfico.
vía: Comisión Europea