AWS y Google Cloud sellan una alianza histórica para simplificar la conectividad multicloud

Amazon Web Services (AWS) y Google Cloud han anunciado una colaboración inédita en el terreno de redes para la nube. Ambas compañías han presentado una solución de conectividad multicloud conjunta, diseñada para que las empresas conecten sus entornos en AWS y Google Cloud de forma privada, automatizada y en cuestión de minutos, sin tener que lidiar con la complejidad tradicional del “hazlo tú mismo”.

El anuncio llega en un momento en el que cada vez más organizaciones apuestan por arquitecturas multicloud, pero siguen chocando con un viejo problema: unir de forma segura y eficiente infraestructuras que, por diseño, han sido pensadas para competir entre sí más que para cooperar.


De los circuitos físicos al modelo “cloud-native” de red

Hasta ahora, cualquier empresa que quisiera interconectar varias nubes a nivel de red tenía que coordinar múltiples piezas: enlaces físicos, equipos de telecomunicaciones, direcciones IP, ruteo, seguridad… todo ello con tiempos de despliegue que podían alargarse semanas o incluso meses.

Con la nueva solución anunciada, AWS y Google Cloud plantean un enfoque radicalmente distinto:

  • Se apoya en AWS Interconnect – multicloud y en Google Cloud Cross-Cloud Interconnect.
  • Ofrece conectividad privada y de alta velocidad entre ambas nubes.
  • La provisión se gestiona desde las propias consolas de AWS o Google Cloud, o vía API, como cualquier otro recurso cloud.

En la práctica, la infraestructura física pasa a segundo plano. La idea es que los equipos de red y de plataforma ya no tengan que negociar con varios proveedores de telecomunicaciones ni preocuparse por detalles de bajo nivel: la conectividad se convierte en un servicio gestionado, con un modelo más cercano al de otras piezas cloud.


Un estándar abierto para que otros proveedores se sumen

Más allá del producto en sí, uno de los puntos más llamativos del anuncio es la introducción de una especificación abierta de interoperabilidad de red. Es decir, AWS y Google Cloud no se limitan a construir una integración puntual entre ambos, sino que definen un estándar que otros proveedores y socios podrán adoptar.

El objetivo declarado es impulsar un entorno de nube más abierto, en el que el cliente pueda:

  • definir conexiones privadas multicloud siguiendo un modelo común,
  • automatizar el despliegue de esas conexiones desde código o herramientas de orquestación,
  • y evitar arquitecturas frágiles basadas en configuraciones manuales y dependientes de cada operador.

Si otros actores de la nube y del ecosistema de redes abrazan esta especificación, el resultado podría ser un “lenguaje común” para la red multicloud, algo que hasta ahora no existía de forma clara.


Conectividad en minutos, no en semanas

El cambio más tangible para los clientes está en los tiempos y en la experiencia de uso. En lugar de formularios, tickets y esperas, la nueva solución permite:

  • solicitar ancho de banda dedicado bajo demanda,
  • establecer la conectividad entre AWS y Google Cloud en cuestión de minutos,
  • y hacerlo directamente desde la consola o vía API, como si se tratara de crear una VPC o un nuevo clúster.

Esta capacidad es especialmente relevante para casos de uso en los que los datos y aplicaciones viven repartidos entre varias nubes: analítica avanzada, plataformas de datos, aplicaciones de IA que consumen servicios en más de un proveedor, o integraciones complejas como las de Salesforce Data 360, una de las primeras en destacar públicamente las ventajas de este modelo.


Alta disponibilidad y cifrado a nivel de enlace

La alianza no se limita a simplificar la experiencia; también pone el foco en la resiliencia y la seguridad de la interconexión.

Según han explicado las compañías, la solución se apoya en:

  • Cuádruple redundancia: múltiples enlaces físicos redundantes, tanto en las instalaciones de interconexión como en los routers implicados, pensando en mantener el servicio incluso ante fallos simultáneos.
  • Monitorización continua: ambos proveedores realizan supervisión proactiva para detectar incidencias y actuar antes de que el cliente las sufra de forma crítica.
  • Cifrado MACsec entre los routers de borde de AWS y Google Cloud, garantizando que el tráfico entre nubes viaja protegido a nivel de enlace.

Con esta base, el mensaje para las empresas es que no solo ganan comodidad, sino también un nivel de continuidad de servicio y seguridad alineado con las exigencias de cargas de trabajo críticas.


Una señal política en la guerra (y cooperación) de las nubes

Aunque desde el punto de vista técnico se trata “solo” de una nueva pieza de red, el acuerdo tiene una lectura más amplia: dos grandes competidores directos colaboran para facilitar la vida a sus clientes comunes.

Para AWS, el paso refuerza su mensaje de que la compañía está dispuesta a liderar un modelo de conectividad más abierto, en el que la multicloud deje de ser un parche y se convierta en una opción de diseño de primera clase.

Para Google Cloud, la integración encaja con su estrategia de Cross-Cloud Network, que busca ofrecer una experiencia unificada y abierta para clientes que no quieren casarse con un único proveedor y que mueven sus datos y aplicaciones entre distintos entornos.

A medio plazo, si el estándar de APIs que han definido se convierte en referencia de facto y otros proveedores lo adoptan, podríamos estar ante el inicio de una “capa común de red” por encima de las nubes, algo que cambia significativamente el equilibrio de poder: el cliente gana flexibilidad real para mover cargas sin reescribir por completo su arquitectura de conectividad.


¿Qué supone esto para las empresas?

Para muchas organizaciones que ya viven en un mundo multicloud —o que están migrando hacia él—, el impacto se puede resumir en tres ideas:

  1. Menos complejidad operativa
    Se reduce la necesidad de construir redes globales propias para unir nubes. Los equipos de red pueden centrarse en políticas, segmentación y seguridad, mientras delegan parte del plano físico en los proveedores.
  2. Más agilidad
    Probar nuevos patrones de despliegue, mover una aplicación o replicar datos entre AWS y Google Cloud deja de ser un proyecto de meses. La conectividad deja de ser el cuello de botella.
  3. Mayor resiliencia y seguridad integradas
    La alta disponibilidad y el cifrado ya vienen incluidos en la propia solución, lo que simplifica tanto el diseño como las auditorías y el cumplimiento.

Para el mercado en su conjunto, el acuerdo es también un barómetro: si dos gigantes como AWS y Google Cloud son capaces de cooperar en un tema tan sensible como la red, es probable que la presión de los clientes por una multicloud más abierta, sencilla y segura siga acelerando movimientos similares en otros ámbitos de la infraestructura.

vía: cloud.google

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