El éxodo del cloud público: por qué algunas empresas vuelven al metal (y cuándo tiene sentido)
Durante la última década, el cloud público —con AWS, Google Cloud y Azure como referentes— se ha vendido como el camino natural para escalar: pago por uso, catálogo casi infinito de servicios y una promesa implícita de simplicidad. Pero en paralelo está creciendo otra conversación, mucho menos publicitada: empresas que, tras madurar, están replanteándose la factura y la complejidad acumulada y optan por “repatriar” parte de su infraestructura. No es una moda homogénea ni un rechazo total al cloud. Es más bien un ajuste de estrategia: cuando los workloads se estabilizan, el coste real deja de ser un detalle y el control operativo pasa a tener valor económico. Basecamp/37signals: de 3,2 millones en cloud a 840.000 al año “todo incluido”