
Europa no puede ganar la IA solo construyendo gigafactorías
La Unión Europea quiere responder al dominio de Estados Unidos y China en inteligencia artificial con una apuesta de gran escala: movilizar 20.000 millones de euros para levantar hasta cinco gigafactorías de IA, cada una con más de 100.000 procesadores avanzados. Sobre el papel, el plan tiene fuerza política y una lógica evidente. Sin capacidad de cómputo propia no hay soberanía tecnológica real, y sin infraestructura europea la IA seguirá dependiendo de nubes, chips y plataformas controladas desde fuera. El problema es que la iniciativa llega rodeada de dudas. Varios expertos, legisladores y actores del sector cuestionan si Bruselas está diseñando la respuesta adecuada o si intenta copiar tarde un modelo que ya está cambiando. La pregunta no es si




