Durante años, las gafas de realidad aumentada (AR) han vivido atrapadas en un triángulo incómodo: para ser útiles necesitan brillo, nitidez y funciones cada vez más “inteligentes”; para ser deseables deben parecerse a unas gafas normales; y para llegar al mercado a gran escala deben fabricarse con costes, consumo y tasas de fallo razonables. En CES 2026, Appotronics ha decidido atacar el problema por donde más duele: el “motor óptico”, el módulo que, en la práctica, marca el tamaño, el peso y parte del consumo de unas gafas AR.
La compañía —conocida por su tecnología láser ALPD y por moverse con soltura en óptica de consumo y profesional— ha presentado dos nuevos motores ópticos bajo la familia Dragonfly: Dragonfly G1 Mini y Dragonfly C1. El mensaje no es solo “más pequeño”, sino una apuesta de diseño: pasar de un sistema tradicional de doble motor (uno por ojo) a un enfoque binocular con un único motor. Esa aparente simplificación puede convertirse en una palanca enorme para que las gafas AR salten del nicho a un formato realmente “de diario”.
La idea clave: un solo motor para visión binocular
La arquitectura clásica en gafas AR binoculares suele implicar dos motores ópticos (izquierdo y derecho), lo que multiplica volumen, peso, complejidad mecánica y costes de ensamblaje/calibración. Appotronics propone una alternativa: un “singular-engine binocular design” que busca ofrecer visión binocular desde un único módulo, reduciendo piezas, puntos de fallo y restricciones de diseño industrial.
En otras palabras: menos “hardware duplicado” y más margen para que el fabricante reparta el espacio en batería, electrónica, disipación, cámaras o el propio diseño de la montura.
Dragonfly G1 Mini: el tamaño como argumento
El Dragonfly G1 Mini se presenta como un hito de miniaturización: 0,2 cc de volumen, por debajo del Dragonfly G1 anterior (0,35 cc), y con una relación de contraste de 1.000:1 según los datos comunicados por la compañía. En la batalla por el formato, bajar décimas de centímetro cúbico no es un capricho: es lo que permite que la óptica deje de “mandar” sobre todo lo demás.
Appotronics enmarca este avance dentro de una narrativa muy concreta: gafas más ligeras, más cercanas a la estética de un producto que no “grite” tecnología… y que puedan mantenerse en la cara durante horas sin fatiga.
Dragonfly C1: el salto a “full color” binocular desde un solo módulo
Si el G1 Mini es la carta del tamaño, el Dragonfly C1 es la carta de la ambición: Appotronics lo presenta como el primer motor binocular a todo color basado en un esquema RGB dual-split LCoS, también dentro del concepto de “un solo motor”. Su volumen declarado es de 0,4 cc.
Para la industria, la promesa aquí es doble:
- Color completo en un sistema binocular sin duplicar motores.
- Reducción de volumen, peso y complejidad, con impacto directo en fabricación y consumo.
En un mercado donde muchos prototipos AR terminan pareciendo “cascos reducidos” o gafas abultadas, cualquier avance que acerque el formato a la montura tradicional es oro.
El objetivo psicológico: bajar de 30 gramos
Appotronics verbaliza una meta que, en realidad, resume el sueño de todo el sector: que unas gafas AR se sientan como unas gafas normales. En sus demostraciones, la compañía menciona un objetivo ideal por debajo de 30 g para un producto “todo el día”.
Y aquí aparece un ejemplo que pretende demostrar viabilidad: según el comunicado, las Sharge Loomos AI Display Glasses S1, equipadas con Dragonfly G1 Mini, logran 29 g de peso total. La comparación de pesos en smart glasses no siempre es directa porque depende del hardware (cámaras, batería, pantallas, audio, etc.) y de la función del dispositivo, pero el argumento de Appotronics es claro: si la óptica adelgaza, el resto del diseño tiene aire para volverse “ponible”.
Como referencia del mercado actual, las Ray-Ban Meta (smart glasses enfocadas a cámara/audio, no a AR con display binocular) suelen moverse alrededor de 48,6–50,8 g según especificaciones recogidas en análisis de producto, lo que ilustra lo difícil que es bajar de ciertos umbrales incluso sin un sistema AR completo.
¿Por qué importa tanto el motor óptico?
En AR, el “motor” no es un detalle: es el corazón físico del producto. Determina:
- Volumen y reparto de peso (comodidad, estabilidad en nariz/orejas).
- Eficiencia energética (autonomía real).
- Complejidad de ensamblaje (coste, yield, calibración).
- Libertad de diseño (monturas más finas y estéticas más “normales”).
Por eso, un cambio arquitectónico que evite duplicar módulos puede tener un efecto dominó: menos piezas, menos tolerancias críticas, menos consumo, menos calor… y más margen para el software, la batería y los sensores que hacen que las gafas sean útiles.
Tabla rápida: lo anunciado por Appotronics
| Motor óptico | Enfoque | Volumen declarado | Dato destacado |
|---|---|---|---|
| Dragonfly G1 Mini | Binocular con motor único (concepto “singular-engine”) | 0,2 cc | Contraste 1.000:1 |
| Dragonfly C1 | Binocular a todo color desde un solo módulo | 0,4 cc | RGB dual-split LCoS |
Más allá de AR: láser para entretenimiento y “wellness”
Appotronics aprovecha CES para recordar que su negocio no es solo AR. El grupo también muestra aplicaciones de su tecnología láser en dispositivos de cuidado personal (como soluciones para cabello y piel) y, mediante su filial Formovie, avances ligados a su tecnología ALPD en entretenimiento doméstico (proyección).
Es una forma de reforzar credenciales: no se presentan como una startup con una maqueta, sino como un actor con recorrido industrial que quiere trasladar esa experiencia a la “gran promesa” de la AR de consumo.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un motor óptico sea “binocular con un solo motor”?
Que, en lugar de usar dos módulos independientes (uno por ojo), el sistema intenta generar la imagen para ambos ojos desde un único módulo, reduciendo volumen, peso y complejidad.
¿Por qué el peso (por ejemplo, 30 g) es tan crítico en gafas AR?
Porque el uso prolongado depende de la comodidad. Cuando el peso sube, aumenta la presión en nariz y orejas y empeora la estabilidad; eso limita que sea un dispositivo “todo el día”.
¿Qué aporta el color completo en AR frente a soluciones más limitadas?
Permite interfaces más ricas, contenido más legible y experiencias más cercanas a una pantalla real. En términos prácticos, abre la puerta a usos más “mainstream” (navegación, información contextual, productividad).
¿Cuándo podrían llegar gafas AR realmente asequibles y ponibles?
La barrera suele estar en óptica, coste y consumo. Si módulos como estos reducen complejidad y mejoran escalabilidad, el salto dependerá de que los fabricantes integren el ecosistema completo (batería, software, IA y sensores) sin disparar precio.