La carrera por la Inteligencia Artificial a hiperescala está cambiando incluso el lenguaje con el que las tecnológicas describen sus compras. Donde antes se hablaba de “número de GPUs” o “número de servidores”, ahora cada vez es más habitual medir los despliegues en potencia eléctrica. Y en esa métrica, el anuncio de AMD y Meta es un golpe sobre la mesa: ambas compañías han cerrado un acuerdo estratégico, plurianual y multigeneración para desplegar hasta 6 gigavatios de GPUs AMD Instinct destinadas a la próxima generación de infraestructura de IA de Meta.
El comunicado, publicado el 24 de febrero de 2026, presenta el acuerdo como una ampliación de una colaboración ya existente y, sobre todo, como un intento de alinear hojas de ruta en tres capas: silicio, sistemas y software. La idea es clara: para entrenar y servir modelos cada vez más exigentes, ya no basta con comprar aceleradores; hace falta que la plataforma completa —desde el rack hasta el runtime— esté optimizada para el tipo de cargas que se ejecutan a gran escala.
Del “gigavatio” al rack: la arquitectura Helios como columna vertebral
La primera fase del despliegue se construirá sobre la arquitectura AMD Helios, un diseño “rack-scale” anunciado en el Open Compute Project (OCP) Global Summit 2025 y desarrollado conjuntamente por AMD y Meta en el marco del ecosistema OCP. Helios nació con un objetivo: habilitar infraestructura de IA escalable a nivel de rack bajo principios de diseño abierto, un aspecto cada vez más relevante para empresas que quieren controlar costes, evitar cuellos de suministro y adaptar hardware a sus necesidades internas.
En el acuerdo actual, la primera entrega “a escala de gigavatio” comenzará con envíos previstos para la segunda mitad de 2026, y estará impulsada por una GPU AMD Instinct personalizada basada en la arquitectura MI450, optimizada para las cargas de trabajo de Meta. La plataforma se completará con CPUs AMD EPYC de 6.ª generación, con nombre en clave “Venice”, y con el stack de software ROCm, el ecosistema abierto de AMD para computación acelerada.
Meta, por su parte, lo ha enmarcado como un paso en su estrategia de diversificación del cómputo. Mark Zuckerberg habló abiertamente de “compute de inferencia eficiente” y vinculó el acuerdo a su ambición de avanzar hacia lo que denomina “superinteligencia personal”, además de subrayar que AMD será un socio “importante” durante muchos años.
Por qué este anuncio importa: escala, eficiencia y dependencia tecnológica
El valor del acuerdo no está solo en el volumen. 6 gigavatios sugieren un salto de escala que obliga a repensar varios aspectos al mismo tiempo: energía, refrigeración, red, suministro y operación. Pero también tiene lectura estratégica: Meta no solo compra GPUs, sino que busca alineamiento de roadmap para evitar que su evolución dependa de una única dirección tecnológica.
Para AMD, el anuncio tiene un componente reputacional evidente. Lisa Su, CEO de la compañía, presentó el acuerdo como una colaboración capaz de entregar infraestructura “de alto rendimiento y eficiencia energética” optimizada para Meta, y lo situó como uno de los mayores despliegues de IA del sector. Desde la perspectiva financiera, la CFO Jean Hu afirmó que la alianza debería impulsar crecimiento de ingresos a varios años y contribuir positivamente al beneficio por acción (non-GAAP), una forma de comunicar que el acuerdo se considera algo más que un contrato puntual.
El detalle que ha llamado la atención de Wall Street: un warrant ligado a rendimiento
El acuerdo también incluye una estructura poco habitual por su tamaño: AMD ha emitido a Meta un warrant basado en rendimiento de hasta 160 millones de acciones ordinarias de AMD. Este instrumento se devenga por tramos a medida que se cumplen hitos asociados a envíos de GPUs Instinct: el primer tramo se activa con el envío del primer 1 gigavatio, y los siguientes a medida que el volumen escala hasta los 6 gigavatios.
Además, el devengo está vinculado a ciertos umbrales de precio de la acción de AMD, y el ejercicio del warrant se condiciona a hitos técnicos y comerciales de Meta. Es decir: el incentivo está diseñado para alinear ejecución industrial (entregas), objetivos tecnológicos (milestones) y creación de valor de mercado.
Algunos medios han interpretado que, si se cumplieran todas las condiciones, Meta podría llegar a poseer una participación significativa en AMD, y han especulado con una valoración potencial del acuerdo que superaría los 100.000 millones de dólares. En cualquier caso, ni AMD ni Meta han publicado términos económicos directos del contrato en el anuncio oficial, más allá del esquema del warrant y los hitos de despliegue.
Más allá de las GPUs: EPYC “Venice” y el siguiente paso, “Verano”
El comunicado deja otro mensaje importante para quienes diseñan plataformas a gran escala: las CPUs vuelven al centro de la IA. AMD subraya que Meta ha desplegado “millones” de EPYC a lo largo de varias generaciones y ya utiliza GPUs Instinct MI300 y MI350 en su infraestructura. Ahora, con la nueva alianza, Meta será “cliente líder” de los EPYC de 6.ª generación (Venice) y también de “Verano”, un próximo procesador EPYC con optimizaciones específicas por carga de trabajo, orientadas a mejorar la relación rendimiento-coste-consumo.
La lógica es práctica: a hiperescala, la CPU no es un accesorio. Orquesta, alimenta datos, sostiene red y almacenamiento, y define parte de la eficiencia total del clúster. Cuando se despliega IA en potencias eléctricas que se miden en gigavatios, cada punto porcentual de eficiencia cuenta.
El subtexto industrial: de “comprar chips” a “comprar plataformas”
Si algo revela este anuncio es el cambio de fase del mercado. La IA ya no se compra solo como aceleradores; se compra como plataforma integrada:
- Hardware personalizado (MI450 “custom”),
- Arquitectura de rack (Helios),
- CPU y GPU alineadas (EPYC + Instinct),
- Stack de software (ROCm),
- y un acuerdo financiero diseñado para forzar ejecución.
Para Meta, el premio es escalar más rápido y con más control. Para AMD, la oportunidad es consolidar Instinct y ROCm como alternativa real en la liga de las grandes compras de IA. Y para el sector, el mensaje es simple: los próximos contratos de computación no se decidirán solo por el rendimiento máximo, sino por la capacidad de desplegar, operar y evolucionar plataformas completas durante años.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué significa un “despliegue de 6 gigavatios” de GPUs para infraestructura de IA?
En este contexto, “gigavatios” se usa como métrica de potencia eléctrica asociada a una capacidad de cómputo masiva. Indica un despliegue a hiperescala donde energía, refrigeración, red y operación son tan críticos como el propio chip.
¿Qué es la arquitectura AMD Helios rack-scale y por qué aparece ligada a Meta?
Helios es un diseño de infraestructura de IA a nivel de rack desarrollado en colaboración con Meta dentro del ecosistema Open Compute Project. Busca habilitar plataformas escalables y más abiertas, facilitando despliegues grandes con control de diseño y eficiencia.
¿Qué es el warrant de hasta 160 millones de acciones y por qué es “basado en rendimiento”?
Es un instrumento que vincula la entrega de acciones a hitos de ejecución: se activa por tramos cuando AMD cumple envíos (desde el primer 1 gigavatio hasta 6 gigavatios) y también está ligado a umbrales de precio de la acción y milestones técnicos/comerciales.
¿Qué papel juegan las CPUs EPYC “Venice” y “Verano” en esta alianza de IA?
AMD y Meta quieren alinear CPU y GPU en la misma plataforma. EPYC “Venice” (6.ª generación) se menciona como parte del primer despliegue, y “Verano” como próxima generación con optimizaciones específicas para mejorar rendimiento por dólar y por vatio en entornos de IA.