Imanes, chips y vatios: la nueva carrera por controlar la economía de la Inteligencia Artificial
En apenas unas semanas, tres noticias aparentemente desconectadas han dibujado una misma foto: la economía de la Inteligencia Artificial ya no se explica solo con software, modelos y “prompts”. Se explica, sobre todo, con capacidad industrial. Con electricidad, con minerales críticos, y con acceso real a GPUs que hoy funcionan como una moneda de poder tecnológico. La primera señal llega desde China y tiene un punto de thriller logístico: compañías tecnológicas estarían valorando recurrir al mercado negro para conseguir NVIDIA H200 después de que unidades queden retenidas en la frontera, en un contexto de incertidumbre regulatoria y política. La segunda señal llega desde la propia OpenAI. En una entrada firmada por su CFO, Sarah Friar, la empresa sostiene que existe