
Europa se enfrenta a la trampa de comprar soberanía digital con etiqueta americana
La Unión Europea empieza a asumir una realidad incómoda: no basta con regular la inteligencia artificial, proteger datos personales o hablar de autonomía estratégica si la infraestructura crítica sigue dependiendo de Amazon, Microsoft y Google. La nube se ha convertido en el sistema nervioso de administraciones públicas, bancos, hospitales, energía, defensa, industria y servicios digitales. Quien controla esa capa no solo aloja servidores; controla capacidad de cómputo, herramientas de IA, gestión de identidades, redes, observabilidad, automatización y continuidad operativa. El nuevo frente abierto en Bruselas apunta precisamente ahí. Según documentos conocidos por Reuters, la Comisión Europea trabaja en criterios más estrictos para los servicios cloud utilizados en licitaciones públicas altamente críticas. La propuesta, vinculada a la futura Cloud and AI




