
China mira al carburo de silicio para rebajar la factura eléctrica de la IA
La carrera de la inteligencia artificial ya no se mide solo en GPUs, memoria HBM o centros de datos cada vez más grandes. También se mide en electricidad. Cada nuevo cluster de entrenamiento o inferencia obliga a resolver una pregunta menos vistosa, pero decisiva: cómo entregar más potencia con menos pérdidas dentro de una infraestructura que empieza a tensar redes eléctricas, subestaciones y sistemas de refrigeración. En ese terreno está ganando espacio el carburo de silicio, más conocido como SiC. Este material semiconductor, usado desde hace años en vehículos eléctricos, renovables, inversores y electrónica de potencia industrial, empieza a aparecer en otra conversación: la de los centros de datos de inteligencia artificial. No sustituye a NVIDIA, AMD o los grandes




